Este exoplaneta tiene varias particularidades: es más grande que júpiter, orbita muy lejos de su estrella principal -a una distancia 100 veces mayor entre la Tierra y el Sol- y, además, está relativamente caliente por la energía liberada en su reciente nacimiento. Por esta razón, el “planeta bebé” emite infrarrojos que permiten que sea captado a 417 años luz de distancia.
El calor emitido por 2M0437b oscila entre los 1.100 y 1.200 C°, la misma temperatura de la lava de un volcán. "Al analizar la luz de este planeta podemos decir algo sobre su composición, y quizás dónde y cómo se formó en un disco de gas y polvo desaparecido hace mucho tiempo alrededor de su estrella anfitriona", explicó Eric Gaidos, autor principal de la investigación y profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Hawái en Mnoa.
El 2M0437b fue visto por primera vez en 2018 con el telescopio Subaru en Maunakea y, a partir de entonces, fue monitoreado en su relación con su estrella principal (2M0437) desde el Observatorio WM Keck, en Maunakea, Hawai.
RB/FL