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Una carta cerró el círculo de una heroica y emotiva historia en las islas

El pasado volvió físicamente a manos de un excombatiente gracias a un texto que escribió hace 36 años y que, sorpresivamente, se le entregó en Malvinas en el día de su cumpleaños.

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/// Por Mauricio Bazán
Enviado especial de Canal 8 a Malvinas

Cuando se habla de Malvinas, hay tantas historias como personas que intervinieron en el conflicto con Inglaterra. Y todas tienen algo especial porque fueron momentos difíciles en que los soldados pasaron por todas las emociones que pueda sentir un ser humano.

Algunos se quedaron con el derrotero del combate, otros la crudeza de las perdidas humanas y hasta hay quienes sienten un grato recuerdo, aferrados al orgullo de cumplir con el objetivo planteado en tamaña empresa. Pero todos pasaron por las penurias de la guerra, mas allá de que el patriotismo los invada, hinchándoles el pecho cada vez que hablan de Malvinas.

En el grupo de ex combatientes que 36 años después volvieron a las islas está José Luis Muñoz. Un hombre de mirada profunda y pensativa, con un claro sentido de la vocación militar y respeto por todo lo expuesto sobre la guerra que le cambió la vida a los argentinos.

En 1982, Muñoz formaba parte del Batallón de Infantería de Marina N° 2. Batallón que, junto al resto del despliegue militar del 2 de abril de aquel año, tuvo que cumplir objetivos para recuperar Malvinas. La tarea de José Luis era muy clara. Debía desembarcar en Puerto Argentino y tomar la radio para hacer sonar en la isla el himno nacional argentino.

Si bien asegura que estaba preparado y ansioso por cumplir con su deber de soldado, y aunque su corta edad lo haya envalentonado en su accionar, el miedo y la adrenalina que corría por sus venas eran el combustible que lo mantuvo alerta en el desembarco.

Con el disco del himno nacional en el pecho y entre sus ropas, el sanjuanino siguió su destino y cumplió con su objetivo. Aquel día del recupero argentino de las islas, el himno nacional argentino sonó en Malvinas mientras el pabellón volvía a flamear en tan rústico paisaje.

Esta historia fue de tal orgullo para José Luis que lo primero que hizo fue escribirle una carta a su hermana Ana María, para contarle la hazaña lograda en combate. Aquella carta fue el primer contacto que tuvo el sanjuanino con su familia en medio del combate.

Homenaje, respeto y amor

Para José Luis pasó la guerra, pasaron los años y siguió con su vida. Se casó con Marcela y, en 27 años de matrimonio, tuvieron dos hijas: Paula y Belén. Hoy 36 años después, vuelve a Malvinas con otro objetivo. En lugar del fusil, porta recuerdos y el orgullo de la tarea cumplida, aunque también el dolor del resultado de la guerra y de cómo sucedieron los hechos. En cuanto al objetivo, ya no es tomar una colina o la radio para poner el himno nacional, es encontrarse con aquel terreno que recuperó y defendió del yugo ingles y tal vez redescubrir sentimientos ocultos en la osca personalidad que puede forjar una guerra.

Lo que José Luis desconocía es que aquella carta que mandó a su hermana, fue celosamente guardada y con la complicidad de Canal 8, volvió a Malvinas bajo el desconocimiento del protagonista de esta historia.

Emoción, nostalgia, recuerdos y un profundo agradecimiento al amor que supo construir con sus seres queridos, fueron el cóctel que llevó a José Luis y a toda la delegación de veteranos a romper el cascaron de dureza que los caracteriza.

Muy emotivo fue el momento en que recibió de manos de quien escribe esta nota, la carta que Ana María y su hija Carla Putelli, guardaron por tantos años para que volviera al mismo lugar y a las mismas manos que la escribieron hace 36 años.

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