Durante la requisa del vehículo, los efectivos recurrieron a un perro adiestrado para detectar estupefacientes. El animal marcó de manera insistente la zona posterior del habitáculo, específicamente el sector de las butacas traseras.
La reacción del can llevó a los gendarmes a profundizar la inspección. Al desarmar parte de la estructura de los asientos encontraron siete paquetes rectangulares, compactados y de color amarillo, ocultos en el interior.
Los paquetes fueron sometidos a una prueba de campo mediante el Equipo para Orientación de Drogas (EPOD). El reactivo confirmó que se trataba de clorhidrato de cocaína.
El pesaje arrojó un total de 7 kilos 498 gramos de sustancia.
El hallazgo se produjo en el marco de los controles que Gendarmería realiza sobre las rutas nacionales para detectar el traslado de estupefacientes hacia la provincia.
Tras confirmar el resultado positivo, los efectivos dieron intervención a la Justicia Federal de San Juan. Por disposición del juzgado de turno y del Ministerio Público Fiscal, los dos ocupantes del vehículo quedaron detenidos e incomunicados.
Ahora, la investigación deberá determinar el origen de la droga, su destino y el rol que habría tenido cada uno de los ocupantes en el traslado del cargamento.
El procedimiento quedó así bajo investigación federal, mientras se analizan las pruebas secuestradas y las circunstancias en las que la cocaína era transportada dentro del automóvil.