"Mi hijo quedó paralizado. Me contó que no podría gritar ni pedir ayuda. Cuando la descarga lo largó, pudo darse cuenta de que sus manos se habían quemado. En ese momento el profesor, que estaba a cargo de la clase, había salido del aula", contó a sanjuan8.com, Marcela Núñez, la mamá del estudiante herido. El adolescente llegó a su casa con las manos lastimadas y su madre le colocó una crema para las quemaduras, pero al ver que la situación era más compleja de lo que imaginaba, lo llevó al Cimyn para que lo curasen. Allí quedó hospitalizado.
Lo cierto es que las autoridades de la escuela Boero, no supieron lo que estaba ocurriendo con este alumno, hasta que Marcela se acercó para pedir los papeles del seguro. Es que los alumnos que estaban en el lugar, y que fueron los que le acercaron un vaso con agua para tranquilizarlo, no se percataron el detalle de avisar a los superiores. Por esa razón, cuando terminó la hora, el joven se fue a su casa sin dar conocimiento de la situación. "Cuando pedí explicaciones me dijeron que los disyuntores no estaban en funcionamiento por un inconveniente eléctrico que habían sufrido la semana pasada. Al menos, eso fue lo que me respondieron", explicó Marcela a este diario. La mujer aseguró que no iniciará acciones legales en contra de la institución, pero que sí mantiene su solicitud de que la situación de seguridad se solucione cuando antes, para que no le ocurra a otro niño. "Porque si no fuera por el compañero de mi hijo, otra sería la historia; habría sido una verdadera tragedia", selló.