Según información del Comando Central estadounidense, el despliegue incluye destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves, plataformas no tripuladas y unos 15.000 efectivos, en una señal clara de preparación ante un posible escenario bélico.
El operativo busca escoltar a barcos que permanecen varados en el Golfo Pérsico y asegurar su tránsito por el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula una parte clave del suministro energético global.
La tensión se incrementó luego de que Irán advirtiera que atacará cualquier embarcación que intente atravesar la zona, lo que generó una respuesta inmediata desde Washington. En ese contexto, Trump planteó un ultimátum de corto plazo y dejó abierta la posibilidad de una intervención militar de gran magnitud si continúan las amenazas.
Desde la Casa Blanca sostienen que Estados Unidos cuenta con capacidad operativa global para actuar de forma inmediata. El propio mandatario remarcó que las fuerzas armadas disponen de bases, armamento y logística desplegada en distintas regiones del mundo.
En paralelo, se reportaron incidentes en la zona, incluyendo ataques a embarcaciones y movimientos militares que profundizan el escenario de inestabilidad. El Gobierno estadounidense anticipó que este martes brindará detalles del operativo en una conferencia encabezada por la cúpula militar y el Departamento de Defensa.
La situación en el Golfo Pérsico entra así en una fase de máxima tensión, con advertencias directas, despliegue militar y riesgo de enfrentamiento abierto. El estrecho de Ormuz vuelve a posicionarse como un punto crítico, donde cualquier incidente podría escalar rápidamente a un conflicto de mayor alcance.