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Trucos para levantarte con mejor cara

El descanso nocturno es el tiempo clave que el cuerpo necesita para recuperar energía y reconstruir células. Para poder conservar tu salud necesitás entre 6 y 8 horas de sueño bien dormido. Ahora bien, ¿por qué cuando nos levantamos y nos miramos al espejo, nuestro rostro no comunica haber sido parte de todos esos procesos biológicos de reconstrucción y renovación?.

Es más, a veces pareciera que hemos estado haciendo trabajos forzados más que venir de un descanso profundo. Ojeras, bolsas bajo los ojos, retención de líquido, arrugas, manchas, todo eso junto nos lleva a preguntarnos: ¡qué pasó anoche!

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Considerá estos tips que te ayudarán a disminuir todos estos síntomas, que no son más que reacciones a estímulos.

 

1. Como es adentro es afuera.

Eso nos dice la Metafísica. Por ende, si tus estados internos no son muy felices que digamos, no pretendas que tu cuerpo proyecte brillo por todos los poros. ¿De dónde podría salir la luz?

 

Si no estás bien, trabajá en lo que te está molestando.  Llamá a tu life coach y pedile una sesión para que te ayude a mirarte y resolver lo que te tiene mal.

 

2. Como es afuera es adentro.

El afuera también impacta en tu interior. El medioambiente, tu ingesta, el cuidado de tu cuerpo, también son determinantes de tu aspecto. 

Así que es fundamental que revises tu dieta y tus hábitos. ¿Comés con mucha sal? ¿Usás mucho edulcorante? ¿Comés muchas carnes rojas? ¿En tu dieta diaria predominan las harinas, azúcar y comidas procesadas? ¿Cuántas copas de vino tomás? ¿Seguís fumando?

 

Y si, son cosas que debés comenzar a disminuir si querés verte más joven y radiante, especialmente cuando te levantás. Tené en cuenta que durante el día le diste todas esas cosas a tu cuerpo y el pobre, durante la noche. hace lo que puede para filtrarlo y hacer desaparecer las toxinas.

¡Necesita de tu ayuda!.

 

3. Antes de acostarte seguí la rutina de limpieza básica.

 

Al finalizar el día en tu rostro hay restos de maquillaje, polvo, bacterias, células muertas, que necesitan ser removidas para poder maximizar el proceso de antienvejecimiento.

 

Después de limpiar, exfoliar y tonificar, aplicá un serum con propiedades antiage y luego la crema humectante.

 

4. Modificá la forma en que ponés el cuerpo al dormir

 

La mejor manera de dormir es de espaldas. Tu rostro no toca la almohada, lo cual reduce probabilidades de arrugas nuevas. Procurá también que la almohada esté elevada para que se reduzca la retención de líquido bajo los ojos, permitiendo el drenaje del líquido desde la cara.

 

5. No te exprimas dentro de la almohada.

 

Es lo mismo que tomar un género, arrugarlo y apretarlo hasta dejarlo todo marcado.

Si sos de las que duermen de costado, tratá que la mitad inferior de tu cara no toque la almohada. De lo contrario, estarás ayudando a que las arrugas que aparecen sobre y junto a los labios se exacerben y se marquen antes de lo que deberían.

 

6. Usá un cobertor de almohada de seda

 

El contacto con la seda siempre es muy agradable y será un buen preventivo de la formación de arrugas.

 

7. Mantené tu piel hidratada, especialmente en invierno

 

De nada sirve prestarle atención a tu piel sólo en el momento previo a acostarte. Intentá tener tu piel humectada todo el día, especialmente en invierno. Si podés, comprá un humidificador. El aire de nuestra ciudad es muy seco y tanta sequedad perjudica la piel y acelera su envegecimiento.

 

8. Creá un espacio perfecto para dormir

 

Es fundamental que no haya ningún tipo de luz en el lugar donde vas a dormir y, si la hubiere, usá antifaz.

Para dormir un sueño profundo se necesita de oscuridad total y vos necesitás descansar. Por esto mismo, dejá el celular cargándose en el baño y nada de ver tv en la habitación.

 

9. Antes de dormirte

 

El momento previo a quedarse dormido es determinante para que tu sueño se desarrolle en paz y en relajación. Si antes de quedarte dormido tu cabeza estaba poblada de los problemas que no has resuelto, miedos, estrés y preocupaciones, es probable que el sueño continúe recreando cosas parecidas.

 

Procurá que los últimos minutos de vigilia sean de paz y agradecimiento.

 

Podés rezar, hacer algún tipo de meditación o reflexión o tan sólo agradecer a la vida por el día que pasó. Siempre hay mucho que agradecer.

 

Mientras estás haciendo esta reflexión, hacé respiraciones lentas, profundas y acompañalas relajando cada parte de tu cuerpo hasta que te quedes dormida.

 

Si seguís todos estos consejos, cuando mañana te levantes y te mires al espejo, vas a estar contenta con lo que ves. ¡Que descanses!