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Tras un nuevo procesamiento, Boudou pidió que el gobierno lo ayude a resistir

El vicepresidente volvió de Bogotá luego de enterarse de sus nuevos cargos. Admitió que el procesamiento no lo sorprendió.

“Mientras está procesado, anda de joda con La Mancha de Rolando”. Aún golpeado por este duro reproche, que en el Senado le realizaron desde el radicalismo, Amado Boudou no quiso dar lugar a nuevas críticas y, tras estar en la reasunción del presidente Juan Manuel Santos, decidió volver ayer desde Bogotá y no usar ese destino como escala a México, hacia donde partirá esta noche. Por eso, la noticia del procesamiento que le dictó el juez Claudio Bonadio en la causa por la inscripción del auto con papeles truchos, lo encontró al vice en Buenos Aires, en su despacho del Senado y esperando el apoyo del Gobierno.

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Recluido durante todo el día en el Senado, a donde fue visitado por su amigo y socio José María Núñez Carmona, quien también está procesado en el marco de Ciccone, el vicepresidente evitó la exposición y esquivó a los fotógrafos que se apostaron en la explanada del Congreso. Públicamente, sólo hizo referencia al tema su abogado en la causa, Martín Magram (designado el año pasado como conjuez de Casación Penal), quien envió un comunicado con fuertes cuestionamientos a Bonadio. En el escrito, el letrado advierte que el juez “resolvió con inusitada celeridad la situación procesal” de su cliente y apunta que “la imputación del vicepresidente es a título de partícipe necesario, sin especificar cuál habría sido la conducta llevada a cabo ni de qué forma habría intervenido”.

 Cerca del vicepresidente se esforzaron por aclarar que Boudou se mostró “tranquilo” ante la decisión del juez y que “no lo sorprendió”. “Se lo imaginaba, ya había señales de que eso iba a ocurrir”, indicaron. Sin embargo, esa serenidad no obedece a una subestimación de Boudou a las complicaciones que puede generarle judicialmente, sino en la convicción de que la medida de Bonadio puede contribuir a la idea del “ensañamiento en su contra” que el oficialismo impulsa como primer argumento en su defensa. “Es una causa menor, evidentemente alimenta la teoría de Amado sobre la persecución que sufre. Es inédito que lo procesen por eso. Diferente hubiera sido si era un fallo adverso de Cámara por Ciccone o en la causa del enriquecimiento ilícito”, afirmaron.

En ese punto, precisamente, se comienza a gestar la principal preocupación de Boudou de cara al futuro. “ Está aislado y no recibe señales claras. Eso indudablemente lo inquieta, sobre todo porque el escenario se puede seguir complicando y él necesita que el Gobierno lo ayude a resistir en todo aspecto, más allá de una sesión”, detalló una alta fuente parlamentaria.

No obstante, la orden que recibió desde la Casa Rosada para bajar al recinto, representa un síntoma auspicioso para Boudou. Es que, con esa movida, el Gobierno recuperó la iniciativa política y desafió a la oposición, con el mensaje implícito de que, aún con un clima hostil y sin ayuda, sigue teniendo el poder para abrir una sesión.

El otro mensaje del Gobierno fue para el propio bloque K, que si bien cerró filas y respaldó a Boudou, no luce homogéneo en torno al tema. De hecho, el coro de voces oficialistas que se repitieron para apoyar a Boudou en el recinto dejó en evidencia esa división, porque esa nómina estuvo integrada exclusivamente por senadores sin juego propio, de la línea más dura y sometida a la Casa Rosada. Mientras, los principales referentes y con mayor peso específico, liderados por el rionegrino Miguel Pichetto y Aníbal Fernández, guardaron un sugestivo silencio.

Pese a que circulaba el rumor de que podría recibir la orden de quedarse, hasta anoche el viaje de Boudou a México seguía en pie. Dudas y más dudas, señales de los tiempos difíciles que vive. (Clarín)