SAN JUAN

Todos somos vecinos

/// Por María Alejandra Araya
La familia no se elige (aunque algunas teorías metafísicas afirman lo contrario). ¿Y los vecinos? se pregunta La vaga. Con los vecinos se la puede pasar genial o de terror. No hay término medio. Ruidos de construcción y soldadura a la siesta, se aguantan. Porque, hay que ser objetivos, cuando La vaga dejó abierta la manguera e inundó el patio de al lado, nadie le hizo un escándalo. Apenas un justo y amable reclamo. Están los respetuosos, prudentes y empáticos. Ejemplo: cuando su hijo menor se cayó y se pegó en la cabeza, Pedro, su vecino la cargó a ella y al niño en el auto, los llevó al hospital y movilizó a la guardia para que los atendieran rápido. Chapeau! Los laisse faire que ven a sus hijos cortar las flores, romper la farola o armar juntadas sin horario de finalización y dicen: "Son chicos, son jóvenes, quién pudiera". Sí, claro, quién pudiera ponerles límites, piensa La vaga porque todo muy bien en tu casa pero el barrio es de todos. Luego están les Inspectores Gadget multitasking. Algunos son realmente desinteresados y otros quieren entrar a tu casa para chusmiar. Por último, los antiguos. Son los que se creen con más derechos por haber llegado antes. ¿Qué características debe reunir un buen vecino? Aunque se elija la zona, el barrio, el departamento, los vecinos seguirán siendo esos seres tan cercano como distantes, tan humanos como cada uno de nosotros. La vaga dixit, que también es vecina.