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Síndrome postvacacional: la dura tarea de volver a las obligaciones diarias

Ya llega el final del mes más elegido por los argentinos para veranear. Y después de ver a la ciudad casi vacía, Buenos Aires se poblará de caras largas: las de quienes regresan a la rutina laboral. ¿Cómo evitar un pico de stress en el regreso a las obligaciones?

Se acercan los últimos días de enero, y con ellos miles de viajantes dejan atrás el tiempo de relajo para reinsertarse en la rutina laboral. La vuelta no siempre es fácil, y desde hace unos años, esa transición entre el tiempo de ocio y la vuelta al mundo laboral, tiene un nombre: síndrome postvacacional. Para sortear esa instancia sin mayores dificultades, INFOnews consultó a especialistas, que advierten sobre cómo hacer para retomar el trabajo sin perder el descanso ganado.

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Incorporarse de a poco a la rutina de trabajo es un buen comienzo, aún cuando las tareas por realizar nos acechen. “Para prevenir el stress lo ideal es retomar las actividades lenta y progresivamente, tomarse el tiempo para organizarse, conciliando nuevos intereses, proyectos y propuestas (dieta, gimnasia, cursos) y recomenzar, tratando de no llenar la agenda inmediatamente”, aseguró Laura Orsi, médica Psicoanalista-Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina

Otra buena herramienta para que la vuelta a las obligaciones no resulte una pesadilla, es seleccionar las horas de descanso y plantearse expectativas a corto plazo. De igual modo, es importante evitar una motivación personal excesivamente centrada en las vacaciones: no es bueno estar deseando las vacaciones durante una mitad del año y lamentarse de que se hayan acabado durante la otra mitad.

También es importante tener presente que no solo en la época de dispersión es posible disfrutar de la vida, sino que a lo largo de todo el año se pueden transcurrir momentos agradables, y se pueden realizar escapadas para despejarse durante los fines de semana largos.

En tiempo de vacaciones solemos comer a distintas horas y acostarnos más tarde, por lo que es muy importante recuperar el ritmo habitual antes de que puedan aparecer problemas relacionados con el sueño o con nuestra nutrición. El ruido de la ciudad, el ritmo de la gente, el calor intenso y hasta las cuentas que hay que pagar suelen generar stress.

Pero ojo, porque no todas son pálidas. El regreso a la rutina, después de unos días de descanso es un buen momento para generar cambios de hábitos y costumbres, que surgen como posibles proyectos durante el tiempo de ocio. “En vacaciones las personas se conectan con sus deseos, con sus necesidades, pero cuando vuelven a la rutina se olvidan de esos proyectos que surgen. Entonces, a fin de año, cuando hacen el balance, se dan cuenta que aquello que querían realizar se quedó en el camino”, comentó la médica psiquiatra.

“Tampoco debe olvidarse la capacidad de juego y diversión generadas, ni la relación más distendida que se pudo construir con los afectos y la sexualidad”, propone Orsi, en un intento por sacarle el jugo a un momento de transición que puede dejar cosas positivas.

Ahora bien, ¿Cómo detectar que la persona está ante un síndrome postvacacional y no se trata sólo de tristeza por la vuelta a la rutina? El cuadro, si bien no es una enfermedad, tiene sus síntomas: falta de concentración, poca tolerancia al trabajo, cansancio, bajón anímico, angustia, dificultad para conciliar el sueño y mal humor. La falta de tolerancia al trabajo genera una sensación de desidia y hastío. Y en otras ocasiones puede aparecer una sensación de angustia vital que puede llevar a un bloqueo en el cual la persona que lo presenta es incapaz de tomar cualquier decisión. Pero a no desesperarse: la vida en la ciudad tiene sus beneficios, y un nuevo plan de vacaciones llegará antes de lo esperado.

Fuente: Infonews.