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Sensi no

Luego de la derrota frente a San Lorenzo 1-0, el entrenador Sabalero le comunicó al presidente Germán Lerche la decisión de renunciar. El lunes asumirán de manera interina la dupla de Pablo Morant y Marcelo Goux .

Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

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El final terminó siendo inevitable. La derrota frente a San Lorenzo marcó la despedida de Roberto Sensini como entrenador luego de que en el vestuario le comunicara a Germán Lerche la renuncia de manera indeclinable. Está claro que la decisión dependía pura y exclusivamente del entrenador, ya que en su momento la dirigencia con el presidente a la cabeza le había ofrecido de manera apresurada la renovación del contrato.

Terminó siendo una bomba de humo, una puesta en escena las palabras del máximo dirigente porque tres semanas más tarde, Boquita dijo adiós luego de perder el quinto partido del año, contando la eliminación de la Copa Argentina frente a Platense, acumulando apenas dos empates. Demasiado poco para un plantel que se armó con pretensiones de ser protagonista.

Así como Sensini fue el responsable de darle una identidad de juego a Colón, que por momentos se convirtió en un equipo del cual todos hablaban, la realidad indica que en el presente el elenco rojinegro es un verdadero desconcierto. Y en eso mucho tiene que ver la confusión que venía desde el banco.

Un ejemplo de que Sensini había perdido el rumbo fueron los continuos cambios que realizó en los últimos tiempos, un dato que grafica de manera contundente esta apreciación es que en los últimos 22 partidos no repitió una formación de un cotejo a otro.

Y quizás lo esencial que permita afirmar que Sensini ya no le encontraba la vuelta al equipo estuvo dado en su última semana de trabajo, en la que fue variando día a día el equipo para jugar frente a San Lorenzo, para terminar poniendo en cancha la formación que menos ensayo —Facundo Curuchet arrancó por la franja izquierda—.

Cuando todo el mundo sabe que a la diferencia Curuchet siempre la hizo por la banda derecha, otro punto en contra fue la continuidad de Iván Moreno como titular, cuando parecía que lo sacaba del equipo lo terminó incluyendo en el último entrenamiento.

En el tema del arquero no se manejó bien, luego de algunos partidos en los que Diego Pozo no había atajado correctamente, decidió confiar en Andrés Bailo, pero después de dos partidos jugados le quitó la confianza y lo relegó nuevamente al banco de suplentes. Algo similar sucedió con Sebastián Prediger que fue castigado por mala conducta, después apareció como titular y al siguiente partido lo mandó al banco.

Los ejemplos abundan en cuanto a las decisiones erróneas que tomó Sensini en esta última parte y que terminaron aportando confusión en el seno del plantel que no supo respaldar al cuerpo técnico dentro del campo de juego como se hace en estos casos.

Como se dice habitualmente en estos casos es más fácil que renuncie el técnico a que se vayan todos los jugadores, pero está claro que así como Sensini es culpable de este pésimo arranque en el campeonato lo cierto es que los jugadores tienen una gran cuota de responsabilidad, ya que muchos de ellos mostraron un nivel paupérrimo que nunca le permitieron a Sensini encontrar el funcionamiento que tuvo el equipo en el semestre pasado.

Sensini ya es historia en Colón como lo fueron muchos entrenadores de enorme prestigio que nunca pudieron cambiar la historia de ese equipo que promete pero nunca cumple. Pasan los técnicos, pasan los jugadores, pero el final de la película es siempre la misma.

Sin Gabriel Batistuta como responsable de las decisiones futbolísticas en su tarea de secretario técnico, Lerche junto a la Comisión Directiva tendrán que hacerse cargo de las responsabilidades que también les cabe por esta situación y tener la eficiencia y claridad suficiente para no equivocar el camino.

El sábado un amplio sector del estadio (las dos plateas) insultó al presidente pidiendo su renuncia, algo que hacía mucho no sucedía y que refleja de manera concreta el descontento de los hinchas por las frustraciones que se repiten año tras año. Este Colón a la deriva necesita de un capitán que tome el timón y de un giro de 180 grados, la gran incógnita es saber si existe o hay que inventarlo.