San Juan
Sábado 23 de Noviembre de 2019

Tranquila

///Por María Alejandra Araya


Primer acto
-¿Por qué número van?
-Tranquila, hermosa, ya te llamo. Le contestó el carnicero a La vaga.
Segundo acto.
-Necesito el certificado hoy. Lo pedí la semana pasada.
-Tranquila, mamá, tranquila. La directora tiene miles de papeles que firmar. Le contestó la secretaria de la escuela a La vaga.

Tercer acto.
-¿Hasta cuándo vas a estacionar en el portón de mi casa?
-Tranquila, tranquila. No te enojés que te vas a arrugar. Jeje. Es un ratito. Ya me voy. Le contestó el vecino a La vaga.

¿Qué está pasando?, pensó La vaga. ¿Qué significa para el mundo ese "tranquila"?
¿De verdad quieren que esté tranquila y en paz? ¿O, en realidad, lo que desean es no tener
problemas? La prefieren sumisa, que reclame callada. Nunca desequilibrada. Porque si eso
ocurre, el calificativo es loca. Mucho mejor si no reclama, obvio, si no se queja. Eso sería per-
fec-to.

"Un motivo notorio me veda referir la pelea", dijo Borges en el cuento "Biografía
de Tadeo Isidoro Cruz";. Ya conocen a La vaga. Lo que ocurrió en esos tres actos lo dejaré
librado a la imaginación del lector.

A la noche, cuando llegó el Igna y cenaron y charlaron y se fueron a dormir. A la
noche, sí, después de un día en el que cuesta tanto ser una misma, La vaga respiró profundo,
abrazó sus sueños y se sintió tranquila.

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