Quién es el sanjuanino que terminó fusilado en manos de represores en Buenos Aires

Guillermo Adilio Rodríguez tenía 24 años cuando, por ser militante político, fue asesinado a sangre fría por miembros de la fuerza policial bonaerense. Su caso apareció en los titulares de los diarios más importantes del país como un enfrentamiento armado con uniformados. Hoy su hijo José, cuanta la verdad, mientras se desarrolla el juicio en Campana.


/// Por María Eugenia Vega

Terroristas, subversivos y un sinfín de denominaciones inventadas por la Policía de Buenos Aires en concomitancia con la Triple A, para ocultar la verdad sobre la historia de Guillermo Adilio Rodríguez, un militante sanjuanino de 24 años, que murió asesinado a sangre fría en manos de uniformados de la bonaerense. Aunque los titulares de los periódicos más importantes de Argentina manifestaban que había muerto por un enfrentamiento armado con los funcionarios, la verdad está a punto de salir a la luz, gracias a un juicio por Lesa Humanidad que se desarrolla en Campana.


El viaje que marcó su destino
En la década del 70', Alicia Castillo (23) y Guillermo Rodríguez (24), oriundos de Caucete, habiendo vivido durante muchos años en diferentes puntos de San Juan, decidieron embarcarse a Buenos Aires para crecer como familia. Recién llegado a suelo porteño, Guillermo pasó a ser parte de la UOCRA, lo cual le generó conflictos personales, en medio de un proceso militar que no perdonaba.



Fue la noche del 12 de abril de 1975, cuando Rodríguez se encontraba con otros cuatro compañeros gremialistas, Luis Arnaldo Bocco, Carlos Fernando Lagrutta, Carlos Alberto Tuda y Carlos Pablo Molina, trabajando en el Puente Brazo Largo en Zárate. Por causas que se presumen, pero que se están debatiendo por medio de un juicio oral en Campana, terminaron formando parte de un pelotón de fusilamiento en manos de la Policía bonaerense.



Lo que ocurrió fue que el hecho se registró y difundió como un enfrentamiento por parte de la Policía y de "subversivos". Lo que pudo haber sido un episodio olvidado, terminó por salir a la luz en 2003, cuando los dos testigos (se preserva su identidad) sobrevivieron a esa masacre y denunciaron ante la justicia lo que realmente había ocurrido esa noche.



Por el revuelo que causó esa denuncia, que fue considerada porque se habían anulado las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, comenzó el juicio oral contra 12 policías involucrados, enmarcado en los delitos de Lesa Humanidad. El Tribunal Oral Federal de Campana dispuso entonces, entre otros términos, que se exhume el cuerpo de Rodríguez, para cotejar ADN y verificar qué tipo de lesiones existieron, por pedido expreso de la defensa de los imputados.



En aquel momento, no todo fue ocultado sino que hubo una acción peor contra la familia de las víctimas. Como las cinco personas fusiladas portaban sus documentos, no les fue nada difícil ubicar sus direcciones. En ese momento, secuestraron a Alicia, la esposa de Rodríguez, junto con su bebé de apenas 5 meses y la sometieron a todo tipo de torturas. Los otros dos menores, entre ellos José, quien contó la historia a sanjuan8.com, fueron resguardados por los vecinos.



Cuando liberan a Alicia debió dirigirse al Cementerio de Campana para reconocer el cuerpo de su esposo. Allí vio postrados los cinco cuerpos, con "ráfagas de tiros", una denominación que fue parte de su declaración testimonial, antes de fallecer hace dos años, en el Juzgado Federal con sede en San Juan. Es que después del terror vivido en la gran ciudad porteña, Alicia resolvió volver a la provincia cuyana para resguardarse entre sus seres queridos.



Ahora, llegó el momento de la verdad, de la justicia, de la memoria. Por eso, el juez Federal Adrián González Charvay solicitó la intervención del mejor equipo antropológico forense de Latinoamérica para investigar a fondo las causas de ese deceso. Lo que ocurre es que los represores han solicitado pruebas concretas sobre la existencia de las víctimas y sobre las circunstancias del hecho, porque hasta hoy sostienen que el episodio no existió.



Guillermo no descansa en paz. Por estas horas, sus restos estarán reposando en la Morgue Judicial para su análisis, bajo la intervención del EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) integrado por el representante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Norberto Mario López Ramos, el prestigioso forense Luis Bossio y la antropóloga Analía González Simonetti.

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