San Juan
Sábado 09 de Diciembre de 2017

Quedaron prisioneros en su casa por una pared que levantó un vecino

Cecilia Riquelme y su padre viven en la parte trasera de un terreno, donde accedían a su hogar a través de un pasillo de 6 metros que se fue reduciendo con la construcción de la vivienda del vecino de adelante. Hoy, para salir a la calle, deben atravesar el interior de la casa de otra vecina.

//Por: Bárbara Ardanaz


La intolerancia entre vecinos por la posesión de unos terrenos, terminó con una familia encerrada en su vivienda, en contra de su voluntad, y con intervención de la Justicia. Es el caso de Cecilia Riquelme quien quedó prisionera en su casa junto a su papá, luego de que un vecino decidiera cerrar con una pared el paso de servidumbre por el que accedían a la vereda, dijo en el programa A Media Mañana.


Corría el año 1944, y varias familias sanjuaninas construyeron nuevas viviendas en los lotes que daban al callejón Molina, en el departamento Rivadavia. Cuando se amplió la calle Santa María de Oro, que luego pasó a llamarse Cipoletti, los lotes quedaron en el medio de nuevos terrenos linderos con la vía.


Es por esto que el abuelo materno de Claudia le compró 6 metros de terreno para tener un paso de servidumbre hacia la vereda, donde tiene la numeración su casa. En el 2001, cuando falleció su mamá, con quien vivía en la casa, comenzaron los conflictos con el vecino del lote de adelante. Es que le reclamaban que el papel que habría firmado su abuelo de adquisición del terreno no tendría ninguna validez y comenzaron a ampliar la construcción de su casa. "En aquel tiempo, el acuerdo se hizo de palabra y en un papel escrito a mano y con lápiz negro", dijo Claudia a sanjuan8.com.


Para el 2002, el pasillo fue reducido a 2 metros y permanecía hecho un barrizal con grandes piedras, lo que dificultaba el paso. "La situación se volvió insostenible, por esto, mi padre tuvo una fuerte subida de presión en el 2006 y sufrió un ACV que le dejó la mitad de su cuerpo inmóvil", comentó la mujer.


Finalmente, el ya reducido pasillo de 2 metros fue anulado. Es que Claudia relató que los vecinos construyeron una pared que los dejó completamente encerrados y sin salida a la calle. "Para llegar a la vereda, paso por un alambrado hacia el patio de una vecina y ella me permite pasar por su casa", destacó.


Esta solución provisoria es posible con las limitaciones de paso por otro hogar, para no molestar en cualquier horario y con las complicaciones de salud de Claudia. "Soy insulino dependiente, mi papá tiene discapacidad y si debe entrar una ambulancia, no tiene espacio", resaltó.


El caso con el pedido de Habeas Corpus de Claudia lo lleva el Primer Juzgado de Instrucción. Su abogada hizo intervenir a la Justicia para finalmente llegar a un acuerdo entre las partes.

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