San Juan
Sábado 02 de Noviembre de 2019

Pandemia

Apurada, La vaga llegaba a su casa del gym, directo a ducharse y salir para el lavadero "La espumita". En la vereda se encontró a una vecina que, botellita en mano, venía de caminar. Intercambiaron breves saludos, hasta que le preguntó:

-¿Cómo anda el Igna? ¿Ya se rehabilitó?


La respuesta lógica hubiese sido: ¿Y a vos, qué te importa?


Pero no. Ahí La vaga estuvo lenta. Un "sí, chau, hasta luego" que se deshizo en el aire bajó la cortina metálica de la comunicación. Luego, La vaga se enteraría por otro lado que la vecina había comentado: "qué poco amable, se ve que anda enojada".


Como La vaga se había operado de las bernardasalbas ideas del quédirán, nada le importaba esa línea de análisis. Su vecina es una profesional universitaria. Empatía tendría que haber desarrollado, al menos con sus clientes. Quizá, por qué no, sus intenciones eran honestas al preguntar. Sin embargo no decodificó dos ítems: el acto de habla no se adecuaba al nivel de confianza y el contexto no era el pertinente.


¿Por qué la gente se mueve con licencias invasivas? Por una pandemia no resuelta a esta altura del siglo XXI. Se manifiesta en la incapacidad de leer almas y escribir comprensiones. Se denomina AE: analfabetismo emocional

Comentarios