Rolando Ramos - excombatiente de Malvinas
Lunes 02 de Abril de 2018

"Mi madre escuchó por radio que habían hundido el buque donde yo estaba y pensó que estaba muerto"

/// Gabriela Varas


Para Rolando Ramos, exveterano de la guerra de Malvinas, este 2 de abril será una celebración distinta. Es que después de 36 años de haber estado en la batalla con los ingleses pudo volver a las islas y pisar por primera vez la turba. Sí, por primera vez, porque él fue parte del combate, pero desde el mar.

Aquí te contamos una historia de las miles que se pueden conocer sobre la guerra que enfrentó a ingleses y argentinos, en 1982. El sanjuanino Ramos fue Cabo II de Mar, en la Armada Argentina. Embarcó en el buque tanque ARA Punta Médanos (por aquel entonces era el mayor buque logístico de la Flota de Mar) como encargado de reabastecimiento de agua y combustible, además de cumplir funciones en los puestos de ametralladora antiaérea.


- ¿Cómo recuerda el día en que les informaron que iban a la guerra?

-Tenía 19 años cuando partí a Malvinas. Yo ya era militar porque había empezado la carrera a los 15 años. Teníamos como ejercicio ir a alta mar a realizar prácticas de tiro, lo hacíamos una vez al mes. Pero en aquella oportunidad salimos dos veces. Me llamó la atención. El 2 de abril, nosotros ya estábamos navegando y nos despertaron a las 4 de la mañana para avisarnos que íbamos a invadir Malvinas y no era una práctica, era de verdad.


- ¿Cuál fue el sentimiento?

-Cuando entré a la carrera militar lo hice para defender a la Patria y esa era la oportunidad para hacerlo. Era muy joven y uno no es consciente del peligro. Sólo sabíamos que teníamos que cumplir nuestra labor.


- ¿Cuál fue el rol del Punta Médanos y el suyo arriba del buque?

-Era un buque tanque de abastecimiento, tenía capacidad para cargar hasta 25 mil toneladas de combustible. Además, llevábamos petróleo y agua. Mi tarea fue hacer maniobras de carga a otros barcos de la Armada y también estábamos en los puestos de ametralladora antiaérea. Al ser el único barco que hacía esta tarea, siempre estuvo en la mira del enemigo. Si nos volteaban, toda la flota se quedaba sin poder cargar en alta mar y tendrían que haber vuelto al puerto para abastecerse.


- ¿Cómo fueron los días de guerra desde el barco?

-Nosotros siempre estábamos bien custodiados, porque la nave era muy importante en la logística naval. Nos custodiaba un submarino y algunos barcos. En cuanto los radares detectaban algún peligro nos hacían salir de la plataforma de guerra. Cargábamos provisiones en el continente y volvíamos, abastecíamos y salíamos. Fueron 70 días sin ver la tierra. Estuvimos a 500 metros de las islas, pero nunca las pisamos. Cuando terminó la guerra me volví con el sueño de algún día poder pisar la turba.


- Durante esos 70 días y a pesar que estaban bien custodiados ¿sintieron miedo?

-Al principio estuve cinco días pensando en lo que podía pasar. Dormíamos con los salvavidas puestos, por si nos hundían. Una noche el Capitán nos dijo "¿Para qué duermen así?, no se dan cuenta que si no disparan llevamos tanto combustible que de la explosión no se salva nadie", a partir de ahí nos entregamos al deber.


- Ustedes estaban siempre en el mar ¿cómo tomaron la noticia del hundimiento del Crucero Belgrano?

-Yo tenía 20 amigos que murieron allí. Estábamos en alta mar y recién ahí tomamos conciencia de la guerra. Vi a mis superiores llorar y me dije, "Si mi jefe llora, esto es serio". Ese día dijimos "estamos para defender nuestra Patria, ese fue el propósito".


- Se produjo el cese del fuego y cada uno volvió a su hogar. ¿Qué recuerda de ese día?

-Llegué a San Juan casi de sorpresa. Nadie sabía que venía. Ni mi familia, porque no había manera de comunicarse. Es más, mi madre y mis hermanas pensaban que yo estaba muerto.


- ¿Cómo fue eso?

-Al parecer una radio de Uruguay había dado la noticia de que los ingleses habían hundido un buque de abastecimiento argentino. El único que estaba en el mar era en el que yo iba. Por lo tanto, y al tener tantos problemas de comunicación, ellas pensaron que estaba muerto.


- ¡Y que hizo su madre cuando lo vio!

-Ese día llegue temprano, como las 6 de la mañana. Entré a mi casa y todos dormían. Yo venía muy cansado así que me fui a una habitación que teníamos en la terraza. Como al mediodía me despierto y bajo, mi madre estaba haciendo la comida. Cuando me vio empezó a los gritos y a llorar. Igual mis hermanas. La verdad que ellas sufrieron mucho.


- Me imagino que debe ser duro volver de la guerra, haber estado sin comunicación y que todo el mundo te pregunte lo que pasó en Malvinas.


-Sí, es durísimo. Yo a mi familia les conté poco y les pedí que no me pregunten nada, que ya iba a contar cuando tuviera ganas. Es muy raro que un veterano cuente todo el tiempo lo que vivió en Malvinas. Uno trata de olvidar el tema de la guerra, porque tiene que seguir. Es más hasta yo me enteré, cuando volvimos a la isla, de cosas que habían pasado y jamás supe. Cada uno vivió la guerra de manera distinta y cada uno relata la historia de manera diferente.


- ¿Cómo fue volver a Malvinas?

-Necesitábamos volver. Fuimos a cumplir con los compañeros y a cerrar un círculo. Cada uno su círculo. La guerra es un motor, tiene tanto valor el cocinero, como el que está en la trinchera y unos son más héroes que otros, pero todos somos excombatientes. Para mí los héroes son mis compañeros que quedaron allá, esos 649 soldados que perdieron la vida.


- Cuando dejó las islas, allá por el 82´ ¿pensó que alguna vez volvería?

-Pensé que no iba a volver nunca más. Yo tuve en hermano que también estuvo, él se encargaba de instrumentar los aviones, pero nunca hubo un registro de las llegadas y salidas, porque él iba en avión colocaba las cosas que hacían falta y se volvía, por lo tanto nunca fue reconocido como excombatiente. Él siempre tuvo el anhelo de volver. Hace poco murió y yo volví a Malvinas por él.


- ¿Cómo fue pisar la turba que tanto soñó?

-Fue hermoso y emocionante. Le contaba a mi hijo que cuando llegué al cementerio Darwin corría mucho viento; en eso pasó volando delante mío una flor de plástico y la tomé en el aire. Me dije en ese momento "¿será mi hermano?" y me la traje conmigo. Fue muy emocionante.


- El recibimiento de ahora no fue el mismo de hace 36 años. ¿Por qué cree que la sociedad reaccionó así en aquella época?

-Creo que por falta de información y porque perdimos. Si hubiéramos ganado sería otra la cosa. Igual al final sólo se firmó un pacto de cese del fuego, no una rendición. No perdimos la guerra, sólo la batalla. Por eso ahora seguimos en conflicto, pero desde otro plano, el que debe ser, el diplomático. Igual la sociedad ahora es distinta. A la gente se le corren las lágrimas cuando nos ven, nos aplauden. Antes ibas a pedir trabajo y decías que eras excombatiente y era mala palabra.


- Me contaba que ahora se dedica a Malvinizar ¿qué sería eso?

-Trato de explicarle a los chicos lo que fue la guerra y lo mal que la pasamos, no sólo los soldados, sino también los familiares. Muchos vinieron lisiados de allá, pero muchas veces sufren más los que no sangraron, los que quedaron lisiados del corazón, del alma. Por eso trato de explicar que todos fuimos importantes en la batalla y que cada uno lo vivió de manera distinta. Muchas de las cosas que pasaron en las Islas quedarán allá y nunca se va a saber todo.

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