San Juan
Domingo 10 de Junio de 2018

"Me gusta que me vean y sientan que sí se puede"

Yésica Muratore se convirtió en la primera mujer con movilidad reducida en bucear las aguas del Dique Punta Negra. Su vida es una muestra de superación constante y todavía tiene muchos sueños por cumplir.

// Por Mario Fernández Mengual

Nada la detiene. No hay obstáculo que se ponga en su camino que la deje sin chances de seguir avanzando y cumpliendo sueños. Yésica Muratore se transformó en la primera mujer con movilidad reducida en bucear en el Dique Punta Negra. La joven, mamá de Lisandro y Lola, disfruta de cada una de las oportunidades que se le presentan para dejar su silla de ruedas de lado y vivir una nueva aventura con los deportes.


Yésica, de 28 años, había tenido su experiencia con la natación, gimnasia con telas y kayak. Hace algunos años tuvo la posibilidad de aprender a bucear en una pileta y hace una semana cumplió un viejo anhelo de hacerlo en aguas abiertas. Recibió la invitación y no dudó en ser parte de esta iniciativa.


Llegó a Punta Negra y con la ayuda de algunos compañeros logró calzarse ese apretado traje de neoprene para poder ingresar al lago. Los instructores la acompañaron en sus primeros movimientos en el agua y luego le dio rienda suelta a su camino propio. Al no poder realizar la patada la tarea es un poco más complicada, pero no tuvo problemas para conocer el fondo de ese espejo que ha cautivado a los sanjuaninos desde su inauguración.


"Fue increíble sentirse algo tan chiquito y a la vez poderoso. Ver la inmensidad del agua es una sensación única. Te desconectás del mundo y viajás como si no tuvieras ninguna dificultad", dijo Yesica, con esa sonrisa que la caracteriza, mientras recuerda la experiencia.


La pionera del buceo pretende que su historia sirva para que otras personas que están en su condición se animen a disfrutar de esta aventura: "Me gusta que me vean y sientan que sí se puede. Este tipo de actividades te sacan de la silla de ruedas y de esa postura en la que estás permanentemente", contó Yésica.


La atracción por este tipo de deportes surgió un tiempo después de aquel fatídico día en el que le diagnosticaron una fractura de columna con lesión medular tras un grave accidente en moto. La morocha luchó por su vida y por la del bebé que llevaba en su vientre y esa fue la primera gran batalla que logró ganar. "Después del accidente mi cabeza cambió muchísimo. Ahora vivo el día a día y disfruto de todo", manifestó quién desde hace dos años se desempeña como auditora en Accesibilidad en el Ministerio de Turismo.


Muchas de las actividades que suma día a día a su rutina tienen un sabor especial al poder realizarlas con sus hijos. Lisandro y Lola son los que le iluminan los ojos y hasta alguna lágrima se escapa cada vez que habla de ellos. "Vamos juntos al campo, al cerro y siempre estamos dispuestos para conocer algo nuevo. Cuando surge algún inconveniente de accesibilidad aparece alguien que me ayuda para llegar a lugares que tal vez ni te imaginás", dijo Yesi.


El próximo objetivo de esta súper mamá es recuperar su pasión por el baile: "Tomé algunas clases de zumba, pero necesito que alguien me enganche. A veces hay profes que sienten temor o no saben como tratarte", sostuvo la morocha que también sueña con tirarse en paracaídas para seguir llenándose de adrenalina con el deporte.


Yésica Muratore tiene todavía muchos objetivos para cumplir y seguir derribando barreras. "Donde hay voluntad, hay camino", es su frase de cabecera y demuestra que tiene la energía necesaria para continuar con un largo viaje de ilusiones.


Comentarios