La nave era comandada por el más experimentado de los pilotos locales. Despegaron a las 8.30 y sin saber nunca el motivo, Licciari decidió ir por la ruta más peligrosa para llegar a Calingasta. El vuelo iba a durar cerca de 45 minutos, pero a las 9.05, el Esquilo HB-350 se estrelló contra el cerro El Buitre, en el cordón de El Espinacito.
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Las horas restantes fueron incertidumbre, no podían comunicarse con la nave y el tiempo seguía corriendo sin saber el destino de las cuatro personas. La historia relata que Lamas de la Fuerza Aérea de Mendoza llegaron para recorrer la zona. Finalmente, un día después, el Esquilo HB-350 se dejó ver caído entre las montañas, con él todos los pasajeros fallecidos.
Esta fue la tragedia aérea más impactante de la historia por sus características, pero no fue la única. Otra más recordada sin dudas será la caída también del helicóptero de la gobernación, esta vez con el entonces gobernador José Luis Gioja, los diputados nacionales Daniel Tomás y Margarita Ferrá y el secretario de Gobernación, Héctor Pérez, entre sus pasajeros. Aníbal Turiz estaba a cargo de la nave que intentó despegar el 11 de octubre de 2013, en Valle Fértil. Fueron segundos en el aire y el derrumbe que terminó con la vida de Margarita Ferrá. Las causas no están claras si bien pudo ser el viento o el lugar de despegue, el piloto habló tiempo después y explicó que él realizó bien las maniobras, aunque no descarta alguna falla en la nave al momento del despegue.
Otras tragedias también marcaron la historia aérea de San Juan. El 4 de enero de 2017, una avioneta fumigadora cayó sobre la Villa Paolini. Aunque el piloto, Carlos Lavado, resultó con heridas leves, la nave terminó destruida sobre las viviendas del barrio. En esta oportunidad no hubo que lamentar víctimas fatales.
El historial de tragedias aéreas, lo inicia Myriam Stefford y su copiloto Luis Fuchs en 1931. La mujer quería unir las provincias de Argentina. Tras haber surcado el cielo de 6 de ellas, el 26 de agosto 1931, sufre un accidente en Marayes. El sueño de ambos aviadores se apagó allí.
El antecedente indica también que, el 14 de agosto de 1985, un entrenamiento aéreo de las Fuerzas Armadas se cobró la vida de Hugo Riveros, Marcelo Peñale, y Héctor Bruno. La aeronave Moranne Saulnier del tipo MS 760 se desplomó en el embalse del dique de Ullum.
El destino quiso que fuera Juan José Licciardi, en ese momento Jefe de Aeronáutica Provincial, quien divisara la nave desde las alturas. El mismo piloto que cinco años después sería parte de la historia de víctimas que murieron en accidentes aéreos en San Juan.