Monseñor Jorge Lozano
Domingo 01 de Abril de 2018

"La palabra Pascua significa paso y todos podemos pasar de los vicios a una vida sana, del odio al amor"

/// Marcela V. Silva

Jorge Lozano, obispo de San Juan, vivió por segundo año consecutivo la Semana Santa y luego de un humilde trabajo en el Penal de Chimbas y diferentes partes de la provincia habló con sanjuan8.com. Charló sobre esta fecha tan especial para los católicos y además se refirió a la influencia de las redes sociales, de la pobreza y la fe.


-Por segundo año consecutivo viviendo una Semana Santa en San Juan ¿Cómo se preparó para estos días?

- Tuvimos varias celebraciones en capillas, iglesias y la Catedral. En esta fecha se aprovecha para bendecir los oleos en la misa crismal que se usarán paras los bautismos, confirmaciones u ordenaciones sacerdotales. El Jueves Santo visité el penal de Chimbas, el pabellón de mujeres y realice la misa, el lavado de pies y hasta la comunión de una interna.

El viernes también recorrí el Servicio Penitenciario con el vía crucis. Y el sábado celebramos la vigilia en la Catedral, y a la medianoche realizamos la misa al pie de Sierras Azules.


- Con respecto al trabajo católico con los internos del penal ¿desde hace cuántos años se viene realizando?

-Hace 20 años que la Pastoral trabaja en el penal. El obispo anterior también participó de otras celebraciones y durante el 2017 yo hice el mismo itinerario que este año. Fui a un pabellón para Jueves Santo y a otro para el Viernes Santo.


- ¿Por qué eligió el pabellón de mujeres para el lavado de pie y la misa?

-Ya habíamos quedado con el capellán, ya que el año pasado cuando visité a las mujeres me pidieron realizar esta celebración allí y fue muy emocionante, ya que me permite ponerme en contacto con ellas y conocerlas un poco más.


- ¿Cree que quienes están cumpliendo una pena necesitan particularmente un mensaje de aliento?

-Todos necesitamos fe y aliento en nuestro camino, pero ellas tiene sufrimiento y un dolor porque muchas no son visitadas y no tienen quien los anime a seguir adelante. Esta es una situación de dificultad que se suma a la incertidumbre de cuál es la situación de la familia. Esta fecha es fundamental para ellas.


Hablamos también de las redes sociales y la iglesia

-Usted maneja las redes sociales y envían mensajes a sus seguidores, pero ¿cree que este medio es fundamental para predicar la palabra de Dios?

-Sin duda que sí y nosotros tenemos que predicar en todos lados. Internet nos ofrece una nueva plaza pública. Comprendemos que esto plantea un lenguaje nuevo y un desafío en torno a los vínculos humanos. Pero es muy importante ver qué lugar le damos en nuestra vida.

Veo bondades en las redes sociales, pero hay dos aspectos negativos. Uno tiene que ver con vivir de la apariencia, publicar fotos que sólo expresan un momento de nuestra vida, pero no la vida en sí, queremos que eso sea lo que nos identifique y esto lleva a una valoración excesiva del instante sin tener en cuenta lo que es el proceso de la vida.

Y lo otro que el Papa también señala como riesgo es que los vínculos interpersonales los terminemos realizando al modo que realizamos los vínculos en Internet. Me conecto y me desconecto cuando quiero y los vínculos no son así. Permanecen más allá de si estoy cansado o no.


- Cuando celebra la misa los domingos ¿Tiene problemas con los celulares que suenan incansablemente?

-Por lo que he visto en San Juan, la gente es muy respetuosa del lugar y de su propio tiempo y se valoran a sí mismos, por lo que se dan ese rato para rezar. Rara vez me ha pasado que durante la misa suene un teléfono.

También se refirió a su relación con San Juan

-Antes de venir a San Juan dijo que esta misión era un gran desafío ¿Cómo está llevando estos dos años?

Me siento muy querido y eso me da alegría. Noto que hay una valoración muy positiva sobre el rol que la iglesia tiene en la sociedad. Siento una receptividad muy buena, pero también debo decir que esto me compromete mucho porque siento una gran responsabilidad de tener que estar a la altura de las circunstancias y dar respuestas a las expectativas.


-Cuando llegó a San Juan, usted siempre habló del trabajo cara a cara con las personas y planteó una Iglesia más cercana. ¿Cómo trabaja esa meta?

-He tratado de desarrollar eso estando poco en el escritorio y mucho en el territorio. Eso me lleva un esfuerzo físico grande, ya que cuando voy algún lugar trato de estar un par de días y comparto no sólo una celebración, sino la vida ordinaria de la comunidad.

Me gusta y me hace bien. No me hice sacerdote para estar encerrado, sino para estar entre la gente y compartír la vida y la alegría de la fe. Durante este año comenzaré con visitas pastorales, viviré tres días en una parroquia y ya hay algunas iglesias que fueron seleccionados para comenzar con esta prueba.


La pobreza en la Argentina

- ¿Cómo se transmite un mensaje de fe hacia aquellas personas que no tienen ni siquiera para comer?

-La fe nos sostiene y nos alienta en el caminar y es lo que muchas veces nos da la fuerza que necesitamos para sobreponernos. Pero la fe no sólo la tienen que tener los que menos poseen sino también los que más ostentan, para alentarnos en el compartir.

La pobreza en la Argentina no está solamente explicada por los pobres, también encuentra sus explicaciones en los ricos. Un profesional en algún momento tituló un artículo ¿Y si el problema son los ricos? Y a mí me pareció muy audaz.

El problema no es tanto la pobreza sino la riqueza mal distribuida. Nuestro país, aún en crisis, ha crecido, pero queda en manos de unos pocos y no se vuelca en emprendimientos productivos. Aquellos que más tienen deben ver cómo generan condiciones de trabajo para que otros puedan tener acceso a un trabajo digno.

Hay cerca del 30% y 35% de trabajadores informales y eso es muchísimo. Es un tema muy preocupante porque implica argentinos que no tiene obra social, ni seguro previsional, y que no tienen un sindicato que discuta un salario.


-¿Qué mensaje daría para esta domingo de Pascuas?

-En la Semana Santa celebramos el amor de Dios, un amor que se hace cercano. El Jueves Santo tuvimos el evangelio de San Juan que nos decía que Jesús, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Y así es el amor de Dios que nos ama hasta el fin y se nos manifiesta en la cruz asumiendo nuestra condición de peregrinos y de pecadores y quiere ayudarnos a crecer.

La Pascua no sólo es la muerte y resurrección de Jesús, sino también la posibilidad para cada uno de nosotros de participar de esa resurrección. La palabra Pascua significa paso. Es el paso de la vida a la muerte y nosotros también podemos pasar de la mentira a la verdad, del odio al amor, del rencor al perdón, de los vicios a una vida sana. Podemos nacer de nuevo.

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