San Juan
Domingo 28 de Enero de 2018

"La gente trata al obeso como una persona discapacitada y lo excluye"

// Gabriela Varas


Carla Fernández tiene 32 años, es mamá de dos niños y llegó a pesar 128 kilos hasta que aceptó que sufría una enfermedad: padecía de obesidad.


Según un informe, entre 1980 y 2014, Argentina duplicó los índices de obesidad y sobrepeso. El estudio "Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe", revela que en nuestro país la prevalencia de obesidad en hombres adultos pasó del 12,5% en 1980 al 26,7% en 2014. Y en cuanto a las mujeres, subió de 15,1 a 30 por ciento.


El sobrepeso y la obesidad se han convertido en los últimos años en uno de los principales potenciales problemas de salud. En San Juan, el hospital Guillermo Rawson tiene un programa para ayudar bajar de peso. Allí un equipo multidisciplinario compuesto por psicólogos, nutricionistas, cirujanos y profesores de Educación Física ayudan a bajar de peso. Sumado a que se ofrece la posibilidad del by pass gástrico o mallas de contención. Todo de manera gratuita. Cuando el programa comenzó a funcionar, en 2009, realizaban de 3 a 6 operaciones por año. Durante el 2017, atendieron a 157 pacientes con esta enfermedad, de los cuales 60 fueron operados.


Uno de estos pacientes fue Carla, que al comenzar su tratamiento tenía, entre otros sueños el de volver a ser mamá y con el sobrepeso que padecía no lo podía cumplir.


- ¿Cuándo comenzó tu problema con la obesidad?

-Desde muy chica y cada vez la suba del peso fue peor. Todo vinculado a algo emocional que provocaba esta situación. Hasta que llegué al momento de un peso extremo y fue ahí donde decidí empezar el tratamiento.


- ¿Cuánto llegaste a pesar?

-Llegué a pesar 128 kilos, a los 30 años.


- ¿Qué sentías cuando comías?

-Cuando comía sentía placer, después venía la culpa. Pero con la comida llenaba vacíos sin entender eso.


- ¿Cuándo te mirabas al espejo que veías?

-Me veía bien. Es así, uno se automiente, piensa que no esta tan mal. Uno está enfermo y no se da cuenta de la realidad.


- ¿Qué fue lo que te hizo hacer el click?

-Mi hijo. Cuando empezó la escuela y la crueldad de la sociedad, de tener una mamá gorda. Sumado a la limitación de casi no poder hacer nada porque la obesidad te limita.


- ¿Sentiste que fuiste víctima de bullying?

-Siempre fui bastante extrovertida o me hacía la que no me importaba. Pero evidentemente me importaba, de otra manera no hubiese comenzado con el tratamiento.


- ¿Sentís que la sociedad ve con otros ojos a las personas obesas?

Si, absolutamente. La gente te trata como discapacitada y te excluye. Cuando en realidad padecemos una enfermedad.


- ¿Llegaste al punto de tener algún riesgo de salud a causa de la obesidad?

-No, afortunadamente no llegué a ese punto.


- Decidiste recibir ayuda. ¿Qué pensabas cuando comenzaste a bajar de peso?

-Al principio pensé mucho en la parte estética, pero después me di cuenta que no pasa por ese lado. Que lo importante es la salud y el aprender a comer.


- ¿Es común que lo primero que se piense es en lo estético?

-Sí, porque una piensa que se va a poder poner un jean, ¡un traje de baño! Suena superficial pero la mayoría de las veces es inevitable no pensarlo. Muchos nunca se pudieron poner un pantalón.


- ¿Cómo era encontrar satisfacción en la comida y romper después esa sensación?

-Antes de empezar el tratamiento hice terapia por cinco años, para tratar de entender mi enfermedad. El porqué era obesa, para qué me resguardaba en la comida, qué era lo que mi cuerpo ocultaba. Cuando empecé el tratamiento la ayuda psicológica fue fundamental porque tenés momentos en los que te enojas o que comés nuevamente y después te arrepentís.


- ¿Cómo fue tu plan para bajar de peso?

-Estuve 9 meses en tratamiento, luego me operé. Estuve un año más con el acompañamiento del equipo hasta lograr mi peso del alta, que era de 65 kilos. Finalmente después vas cada 6 meses a control. En total fue un año y nueve meses.


- ¿Cuánto bajaste de peso antes de la cirugía?

-Bajé 30 kilos y fue muy intenso. Fue tan maravilloso, disfruté el tratamiento. Antes veía a la gente correr y de repente no podía creer que yo estaba corriendo.


- ¿Cuándo decidiste operarte?

-Una semana antes de llegar a la fecha de la cirugía me arrepentí. Dije, no me opero. Me dio miedo el cambio. Inconscientemente decía que tenía miedo a morirme en el proceso de la cirugía. Con la terapia me di cuenta que en realidad me daba terror lo estético. Me preguntaba que iba a pasar con mi piel, como iba a quedar. Cuando tomé conciencia que lo más importante era mi salud accedí.


- ¿Cómo fue todo después de la cirugía?

-La verdad que fue una bendición operarme porque me siento más saludable. Cuando veo las fotos no puedo creer que esa mujer haya sido yo. Es impactante el cambio. Eso te ayuda a tomar conciencia que no podés dejar de tener disciplina alimentaria.


- Bajaste de peso y fuiste mamá ¿Cómo manejaste el tema del embarazo?

-Al principio fue un poco difícil, pero seguí los pasos alimentarios y obvio subí de peso, pero poco a poco nuevamente los voy bajando. Sé que esto es un trabajo que no termina nunca. Ya es un hábito y no me molesta, ya sé que lo que puedo comer y es lo tengo en la heladera. Uno tiene permitido, pero siempre respetando la porción. No estoy todo el tiempo pensando en lo que puedo o no comer.


-¿Qué le dirías a las personas que tiene miedo de reconocer la obesidad como enfermedad?

-Creo que es muy difícil. Recién ahora puedo entender lo que es ser una persona obesa. Pienso que es importante sanar la mente para sanar el cuerpo, de otra manera no se puede. Nadie es gordo porque le gusta comer, todo tiene que ver con una cuestión emocional. Hay que aprender a sanarse uno mismo para poder trabajar nuestro cuerpo.

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