La plataforma comenzó a funcionar de manera operativa en febrero de 2026 y fue desarrollada por la Dirección de Informática del Poder Judicial. No se trata de un chatbot abierto donde cualquier usuario puede cargar información sensible: funciona dentro de un entorno institucional cerrado, exclusivo para jueces, funcionarios y agentes judiciales que previamente completaron una capacitación obligatoria.
"Es un ámbito judicial cerrado que solo funciona para agentes del Poder Judicial de San Juan. Tienen que hacer una capacitación para poder ejercer. Así se asegura la gobernanza de datos", explicó Olivares Yapur, quien también remarcó que todos los datos son anonimizados.
Actualmente, 235 personas están habilitadas para usar la plataforma, aproximadamente entre el 10% y el 15% del personal del Poder Judicial.
44 herramientas para distintas tareas
JusticIA cuenta con 44 herramientas de inteligencia artificial. El catálogo incluye desde sistemas para resumir documentos legales y transcribir audiencias hasta herramientas para analizar expedientes, detectar contradicciones entre testimonios y proponer alternativas en procesos de conciliación. También hay aplicaciones específicas para accidentes de tránsito, procesos hereditarios y perspectiva de género.
Pero hay dos desarrollos que se destacan por encima del resto. Uno permite auditar documentos legales en función de las normas vigentes en materia de discapacidad, detectando expresiones inadecuadas y sugiriendo alternativas. El otro —probablemente el más llamativo— puede transformar una sentencia judicial en un cuento para niños: con figuras y lenguaje infantil, explica una decisión judicial de manera que un menor pueda comprenderla. La herramienta ya fue ensayada en un caso de adopción.
El caso más contundente está en el fuero de ejecuciones fiscales, donde se procesan entre 80.000 y 100.000 juicios por año. Antes de incorporar la IA, ese volumen demandaba más de un año de trabajo. Con la plataforma, el mismo trabajo se realiza en aproximadamente cinco meses.
El cambio también permitió reorganizar recursos humanos: la oficina pasó de 45 a 23 personas, y los agentes liberados fueron reasignados a otros fueros con mayor demanda. Además, el sistema redujo drásticamente los errores: mientras el proceso manual tenía una tasa de inconsistencias de entre el 20% y el 25%, la IA detecta apenas entre el 1% y el 2%, que luego son corregidas por operadores humanos.
En el fuero Civil, las mediciones iniciales muestran que quienes usan las herramientas de JusticIA alcanzan un 50% más de productividad que quienes no las utilizan.
Un punto que la Corte remarca con énfasis es que la inteligencia artificial no reemplaza la decisión judicial. "Hay una absoluta independencia decisional del juez. La IA está concebida como una herramienta auxiliar. Prevalece la decisión humana", afirmó Olivares Yapur.
Los jueces están obligados a utilizar la plataforma institucional cuando trabajan con información judicial. Si recurren a herramientas externas, asumen la responsabilidad de lo que pueda ocurrir con esos datos.
"Lejos de asustarnos, lo estudiamos y profundizamos", resumió el presidente de la Corte sobre la estrategia adoptada frente a la expansión de la inteligencia artificial. "Los ingenieros del Poder Judicial son científicos en la materia. Pudimos hacer un desarrollo propio", cerró.