Trágica muerte del exgobernador de Córdoba
Domingo 16 de Septiembre de 2018

José Manuel de la Sota estuvo vinculado a una mujer fuerte de la política sanjuanina

El exgobernador de Córdoba, quien perdió la vida en un trágico accidente este sábado, estuvo casado Olga Ruitort, quien fue por ocho años diputada Nacional por San Juan y precandidata a Gobernadora en 1995.

José Manuel de la Sota, fue un abogado, profesor y político argentino. Perteneció al Partido Justicialista y luego al Frente Renovador. Era considerado uno de los promotores del movimiento autodenominado «renovación peronista» en la década de 1980. Su trayectoria política fue inmensa, comenzó siendo diputado nacional por Córdoba, embajador en Brasil, senador nacional y tres veces gobernador de Córdoba. Este sábado un accidente automovilístico sobre la Ruta Nacional 36, terminó con su vida.

De la Sota estuvo casado 15 años con la sanjuanina Olga Ruitort, desde 1986 hasta el 2004. Una mujer fuerte en la política de la provincia, quien fue, por ocho años, diputada Nacional por San Juan y fue candidata a gobernadora en 1995. Su vocación nació en San Luis donde fue a estudiar Bioquímica en la Universidad Nacional de Cuyo. Allí comienza su actividad política a los 17 años, militando en la Juventud Universitaria Católica y el Integralismo, afiliándose en los años 1970 al Partido Justicialista. Fue electa vicepresidenta del PJ local, en el ´82, y dos años más tarde se consagraba como la presidenta.

El hombre que fue tres veces gobernador

De la Sota alcanzó el despacho principal de la antigua Casa de las Tejas, cuando ya estaba casado con Olga Ruitort, en el año 1999 cuando logró derrotar en las urnas al candidato del radicalismo, Ramón Bautista Mestre, quien iba en busca de su reelección tras cumplir con su primer mandato. Finalmente, la apuesta a la reducción de los impuestos provinciales, sumados a una innovadora campaña de marketing político con consultores que llegaron desde Brasil, país en el que había sido embajador en tiempos del menemismo, lo terminaron catapultando al Ejecutivo provincial.


Durante su primer mandato debió afrontar el colapso que vivió la política nacional con el estallido social que se produjo a fines de 2001, situación en la que empezó a sonar su nombre para ser presidente de la Nación con el aval de Eduardo Duhalde. Finalmente, esto no se concretó y todo terminó en una disputa en aquel diciembre entre el cordobés y el puntano Adolfo Rodríguez Saá, hombre que llegaría finalmente a la presidencia por aquellos días. Enfocado nuevamente en la gestión provincial, realizó reformas con ambiciosos planes de obra pública que se llevaron adelante a lo largo de sus tres gestiones.


Cumplido el primer mandato, logró la reelección en 2003, superando por un buen caudal al radical, hoy ministro de Defensa de la Nación, Oscar Aguad. Aquella gestión estuvo signada por la buena relación que cultivó en esa primera etapa con el kirchnerismo y con las constantes disputas que mantuvo con el intendente cordobés en el período 2003-2007, Luis Juez. A la postre, uno de los adversarios que tuvo durante su carrera. Al concretar su segundo período, dio un paso al costado y prometió irse "a casa a jugar con los nietos", dejando todo en manos de Schiaretti, que alcanzaba su primera gestión provincial. Pero las diferencias con los K se acentuaron por el conflicto del campo en 2008 y de a poco volvió a la escena nacional.


En 2011, volvió a ganar la elección provincial y superó a Juez y Aguad. Dijo que había triunfado el "cordobesismo" y meses más tarde cedió la lista de legisladores al kirchnerismo, buscando entrar en otra etapa con Casa Rosada. Pero en 2013 las diferencias volvieron a hacerse fuertes, y fiel a su estilo de confrontar en todo momento con la administración central -en sus comienzos lo había hecho con el menemismo y ahora lo realizaba con los K-, se tensó la cuerda. Sobre el final de aquel año llegó uno de los momentos más complejos de su gestión con el autoacuartelamiento policial que mantuvo a la provincia en vilo durante dos jornadas.


A partir de allí, decidió enfilar su segundo sueño presidencial. En 2015 hizo una alianza con Sergio Massa que denominaron UNA, y tuvo al tigrense ganando las Paso de aquel año. Con Massa fuera de carrera, y el ballotage planteado entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, decidió apartarse, no apoyar a nadie y esperar la definición. La victoria de Macri obligó al líder del PRO a negociar y entre esos contactos estuvo De la Sota, un hombre que aportó funcionarios para luego volver a replegarse. Hasta el año pasado, cuando todos daban por hecho su candidatura a diputado nacional se bajó con una carta que le envió al senador Carlos Caserio, presidente del PJ cordobés.


Sobre el final del año pasado y los primeros meses de este 2018 empezó a manifestar sus críticas contra el Gobierno nacional; incluso, diferenciándose de Schiaretti, aliado dialoguista de Macri. Entre esos reproches, estuvo precisamente la foto en la Autovía y el cruce con funcionarios nacionales sobre quién había aportado los fondos para dicha obra.


Superado esto, en el último tiempo estaba terminando de definir los lineamientos de un nuevo lanzamiento presidencial. Había empezado a recorrer el conurbano bonaerense con el Padre Pepe y tenía diálogo con algunos intendentes. Su acercamiento al kirchnerismo fue uno de sus últimos enojos con los medios, cuando intentó desmentir cualquier tipo de contacto con referentes de la gestión anterior. Lo concreto es que esperaba una gran interna y creía que había posibilidades que el PJ recuperara el Gobierno nacional. Se fue haciendo política hasta su último día. Se fue el último caudillo del peronismo cordobés y así, el partido empezó a sentirse un poco más huérfano.


Fuentes: Perfil.com y Wikipedia

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