San Juan
Domingo 08 de Julio de 2018

Independencia: desde 1816 hasta hoy

La iniciativa de nuestros próceres a principios del Siglo IX buscaba romper el mandato monárquico que desde la colonización estaba impuesta en America. El 25 de mayo primero, y seis años después en el Congreso de Tucumán; los argentinos determinamos que somos dueños de nuestros propios actos. Vaya paradoja y qué contradictorio, a lo largo de 200, años pareciera que hicimos todo lo posible para ser dependientes de algo o de alguien. Lo somos en la medida en que no supimos conseguir autonomía económica, liderazgo ni capacidad de gestión acertada sobre nuestros destinos.

Que el Fondo Monetario Internacional sea quien tenga que manejar la economía de la Republica Argentina, por lo menos nos debería dar vergüenza. Un organismo externo, que no vive nuestra realidad y que nada conoce de nuestra identidad; es quien nos indica cómo debemos organizar, administrar y gastar nuestro dinero. Lo hace en virtud de nuestro propio pedido, ya que la realidad hoy por culpas actuales, pasadas y ancestrales dejan una sola conclusión: déficit. No hemos podido lograr ser ordenados ni responsables de nuestros bienes, condición mínima exigible para conducir cualquier destino. Hemos sido expertos derrochadores y perfectos engreídos, una personalidad que hemos cultivado muy bien y además históricamente se la hemos enrostrado a nuestros hermanos latinoamericanos. Somos argentinos, y el resto no existe. Nos hemos creído un relato vergonzoso sobre una supuesta superioridad que aún persiste y que nos hizo afirmar, que somos más lindos, más inteligentes y "mejores". Pues bien ... todo eso no es cierto. No somos más lindos, no somos inteligentes y no somos mejores que nadie. Hasta me atrevería a decir; no solo no somos nada de eso sino que además hemos hecho de nuestra patria un lugar que no sabe hacia dónde va, o por lo menos la marcha y contra marcha en la toma de decisiones es lo que mejor nos sale. Nadie se atreve a pronosticar que es lo que vendrá, más allá de los datos económicos o variables que solo otorgan información parcial y a cortísimo plazo

La economía de un país es la columna vertebral de su desarrollo. Nada puede proyectar si no tiene claridad de rumbo, si no conoce cuáles son sus reservas y si sus estimaciones no son conducentes a generar más productividad y divisas. Es ni más ni menos que lo que nos sucede en nuestros hogares; si no somos capaces de administrar nuestros recursos sencillamente vamos camino a destrozar lo único que tenemos que es nuestra familia.

La historia de nuestro país nos enseña sobre el valor de grandes hombres, Belgrano, San Martin, Sarmiento, Alberdi y tantos ignotos y desconocidos que se jugaron por el honor, tan solo para engrandecer la patria y por ser libres y soberanos. Crecimos estudiando sus obras y palpando en la calle el resultado de su labor, no quiero de ninguna manera comparar su legado hoy con ningún referente político porque sencillamente sería una falta de respeto. Basta solo con tener que ver con qué absoluta impunidad un referente político pide públicamente, que donemos alimentos y paguemos propinas porque eso dinamizará la economía alicaída en miles de hogares.

Si una dirigente del destino de mi país me aconseja eso, por lo menos temor me da; solo por ser benévola con mi calificación y no entrar de lleno en un análisis que demostraría al menos lo irresponsable de la aseveración.

Mañana es 9 de julio y recordaremos aquél momento histórico en donde la declaración de la Independencia nos puso en un lugar de preponderancia en el mundo. A partir de ese momento empezamos a hacernos cargo y se inició un camino que nos llevó hasta hoy el año 2018 donde la "independencia" no es precisamente el término que nos define. Ahora hay que mirar para adelante y descubrir cómo hacemos para volver a sentirnos orgullosos de lo que fuimos.

Hay cientos de ejemplos por rescatar en estos tiempos de zozobra: la solidaridad es una de ellas y tal vez una de las más importantes que bien pueden ejemplificar de qué somos capaces cuando nos lo proponemos y cómo podemos avanzar sin temor por ayudar: Los bancos de alimentos y los roperos comunitarios demuestran la forma en que se puede llegar al otro y entregar comida y abrigo a cambio de nada. Aclaro que esa no es la misión de políticos ni funcionarios, de ellos esperamos mucho más.

Para concluir rescato la frase de Sarmiento: "Toda la historia de los progresos humanos es la simple imitación del genio", ahí está la clave, nos falta imitar lo bueno, lo genial y lo honesto.

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