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Hace 10 años fue diagnosticado con HIV y hoy busca concientizar con una reflexiva carta

"Cuando me enteré que tenía HIV fue brutal, pero hoy sé, que no es el fin del mundo"

En San Juan, actualmente hay 750 personas que tiene HIV y se encuentran bajo tratamiento. Victoria Sain, Jefa Provincial del Programa Provincial de Sida, ITS y Hepatitis Virales adelantó a sanjuan8.com que durante este 2021 ya se registraron 100 nuevos casos de esta enfermedad que no deja de ser una pandemia.

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sanjuan8.com pudo acceder a la carta que escribió un hombre que fue diagnosticado con HIV cuando fue a realizarse un estudio para acceder a una obra social. La redacción fue respetada y la reflexiva nota no fue editada.

A continuación la carta completa:

Hubo una etapa en mi vida donde no encontraba salida a varios problemas personales que estaba teniendo, lo cual me llevo a estar solo, y cometer algunos errores. Uno de esos errores me llevo a contagiarme de este virus, el cual lo descubrí por un examen que me pedían para entrar a la obra social.-

Esto fue en el hospital Guillermo Rawson, ya hace 10 años, lo recuerdo perfectamente, la manera en que me trataron, no digo mal, sino diferente a la hora de entregar los resultados, me hizo sospechar que algo no andaba bien. Me derivaron al psicólogo, el cual fue el encargado de darme el resultado.

En ese momento lo primero que me vino a la mente es preguntarle al profesional que tiempo de vida me quedaba…. Así era de ignorante en este tema.

El psicólogo me aconsejó que si tenía alguien de confianza para contarlo que lo hiciera, y si no, que no lo haga hasta estar tenerlo más asimilado.

Obviamente el golpe fue brutal, demasiadas cosas en mi cabeza para procesar. Tenía una mujer, de la cual estaba separado en ese momento, pero habíamos empezado a charlar de darnos otra posibilidad, la habría contagiado? Con dos hijos chicos en ese momento…. Estarían afectados ellos también?

Cuando salí del hospital, absolutamente shokeado, sin saber qué hacer, debo haber estado sentado en la vereda una hora. Nunca tuve pensamientos de autoeliminación, pero que me cayera un rayo en ese momento para mí era una buena salida.

Después, generalmente hay un después. Tomé coraje resignado a lo que sea y se lo conté a mi mujer, esperando con seguridad el absoluto rechazo por parte de ella, condenándome a quedarme solo el resto de mi vida.

Sin embargo no fue como yo lo esperaba, después de su lógica reacción, y quizás al verme como me vio, me dijo que no era el fin del mundo, que era una enfermedad crónica y que se podía llevar.

Por supuesto esa no fue su única repuesta, vino luego una serie de reproches y acusaciones cruzadas de varias índoles, algunas de las cuales en la actualidad no se resolvieron.

Inmediatamente empecé mi tratamiento, el cual nunca abandoné, si bien los antiretrovirales mantienen al virus controlado, también tuve que cuidarme de otras cosas ya que me alteraba el colesterol.

Mi vida como pude la seguí llevando, con lo que para mí era en ese momento una terrible mochila, veía a mis amigos, con buena salud, envidiaba a aquellos que eran más gordos que yo, porque entendía que no pasaban por lo que yo estaba pasando en ese momento, ya que me habían dicho que uno de los síntomas de este virus es bajar de peso.

Luego con el tiempo, tuve que ser yo el que despida a varios de esos amigos que ya no están, por otros motivos.

Supongo que esas cosas hacen reflexionar, que la vida a veces te deja que sigas caminando para que puedas devolver de alguna manera lo que ella te brindó.

Laboralmente… creo que fue la etapa más productiva de toda mi carrera profesional, seguí trabajando y volví a tener proyectos, casi todos con buen fin.-

Actualmente estoy estable física y emocionalmente, llevo una vida normal, aprendí a llevar esta enfermedad y ya no es prioridad en mis pensamientos, aprendí mucho de ella, y seguramente marcó un antes y un después en mi vida, pero pude mejorar muchas cosas.

Por cuestiones de preservar el anonimato en esta sociedad que todavía desconoce mucho del virus y los que la llevan muchas veces se ven marginados, yo no lo conté y salvo el médico, y algún muy allegado lo sabe, el resto no.

Espero que este testimonio le sirva a alguien para saber que realmente hoy padecer esto no es el fin del mundo, solo debemos cuidarnos, y cuidar a la otra persona.

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