San Juan
Domingo 24 de Diciembre de 2017

"Estuve muy enferma, me aferré a Dios y ahora ayudar a los que están en la calle es una forma de agradecerle"

//Por Gabriela Varas


Liliana Núñez, tiene cuatro hijos, es divorciada y desde hace cinco años ayuda a las personas que viven en la Terminal de Ómnibus de San Juan. Comenzó con esta tarea luego de recuperase de un problema de salud que la obligó a dejar la docencia y jubilarse. Durante ese tiempo ella se aferró mucho a Dios y como una forma de agradecerle se propuso ayudar a otras personas.


A partir de ahí se creó "Noches Solidarias", una agrupación que se dedica, desde hace 5 años a llevarles alimentos, ropa y sobre todo contención espiritual a las casi 30 personas sin techo que están en la Terminal.


El grupo es sin fines de lucro y recibe todas las donaciones que los amigos puedan darles. Todos los miércoles, cerca de las 21, llevan comida casera para compartir un momento de charla y oración con ellos.

- ¿Cómo fue la primera vez que tuvo contacto con las personas que viven en la terminal?

-Fuimos con el padre Osvaldo de Jesús y uno de los chicos que viven allí. Nos fuimos presentando y contándoles lo que queríamos hacer. Al principio se mostraron con temor. Ellos piensan que la gente se aprovecha de ellos y luego los abandona, pero cuando nos conocen se abren y solos empiezan a contarnos sus vivencias.

-Imagino que tiene que conocer muchas historias, pero ¿hubo alguna que la conmovió?

-Si, Oyola. Él tenía un taller de chapa y pintura que se prendió fuego. Se quemó parte de su cuerpo y quedó internado como 6 meses en el hospital Marcial Quiroga. Ahora tiene problemas para movilizarse, sufre de artritis. Él no puede comer solo, yo le doy. Una vez me dijo que nadie le había dado de comer en boca. Se le llenaron los ojos de lágrima. Y a mí me llegó al alma.

- ¿Porque ellos están allí?, que les cuentan a ustedes.

-La mayoría son personas que tuvieron infancias difíciles. Los abandonaron sus padres o no tuvieron contención de pequeños. Sufren distintos problemas. Están enojados con Dios. Nosotros nos los juzgamos, los escuchamos y descubrimos que la mayoría tiene un dolor en el alma que no cierra. Heridas que no superan. Y les hacemos ver que Dios no tiene la culpa, al contario que él siempre está para todos.

- ¿Tienen voluntad de superarse?

-Sí, la mayoría. Casi todos tiene un oficio, pero el alcohol y las drogas hacen que muchas veces, cuando están tristes, no logren ver las cosas buenas. Yo los reto y me dicen que tengo razón.

- Llegan las Fiestas y en estas fechas tan especiales sin familia, sin casa ¿Cómo están ellos?

-Da mucha pena verlos para estas fechas. Están tristes, no se sienten útiles, sienten que no pertenecen a ningún lado. De todos modos nosotros les organizamos una cena y otras agrupaciones que los ayudan también. Siempre les digo que tienen que estar bonitos. Se bañan en la Terminal, aquellos que no tienen casa, y se visten para celebrar.

- ¿Qué es lo que les dice a ellos para que se superen y logren tener otra vida?

-Cuando están perdidos creen que con el alcohol lo van a solucionar. Pero cuando ellos encuentran el origen del dolor les cambia todo. Siempre les decimos que Dios los espera, que se aferren a él. Yo fui docente en una escuela marginal y siempre les decía a mis alumnos que ellos también podrían ser abogados o gobernadores, pero que dependía de ellos. Eso mismo les digo.

- ¿Que dice su familia de su solidaridad?

-Yo no trabajo para mí, trabajo para Dios. El me sacó de mi estado y fue para ayudar a quien quiera ser ayudado. Ellos lo saben y hasta me ayudan.

Comentarios