"En un hogar del Estado, un niño me preguntó si iba a ser su papá"

Por: Marcela V. Silva

Marcelo tiene 48 años, está casado con la artista Pierina Ciallella y tienen juntos cuatro hijos -tres varones y una nena-. No hace mucho tuvo que enfrentar la peor prueba que le puede tocar a un ser humano, como es la pérdida de un hijo. El nene tenía 9 años cuando falleció, en octubre del 2015.

Bartolomé, después de aquel accidente que le cambió la vida para siempre, tuvo que asumir como director del área de Niñez y Adolescencia. Desde fines del 2015 está al frente de una de las direcciones que más casos recibe por mes y en la cual se define el futuro de pequeños y jóvenes que atraviesan situaciones muy traumáticas y dolorosas. De la decisión de su equipo depende la calidad de vida de miles de niños que, aunque les tocó sufrir en el ámbito familiar, aún tienen toda una vida por delante.

-¿Cuántos casos atienden por mes en la Dirección de Niñez y Adolescencia?

-Las llamadas que ingresan al 102 rondan entre los 9 y 10 mil casos. A eso hay que sumarle los que se recepcionan en los 19 departamentos. Esto es gracias a la política pública que ha hecho que cada uno de las comunas pueda tener un área especializada, con la idea de atender a la gente en su lugar de residencia.

-¿Cuáles fueron los casos más conmocionantes en los que tuvo que intervenir?

-Hay muchos casos tristes, que te marcan. Muchos más de lo que la prensa se entera. Hay otros que gracias a que los medios los publican, se conocen socialmente.

Pero el caso que más me conmocionó, y siempre lo tengo en el recuerdo, es el de unos hermanitos de Chimbas que vieron una escena muy violenta, la cual le costó la vida a su propia madre (Un hombre asesinó a su pareja que estaba embarazada y obligó a los niños a limpiar la escena del femicidio. Desde ese momento es conocido como el Monstruo de Chimbas).

-Fue tremendo y debe ser casi imposible no involucrarse...

Sí. Siempre pienso en esas criaturas y en todo lo que pasaron...


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-¿LLoró alguna vez por algún caso?

-Infinidad de veces. Te conmueven muchísimo, al punto de llorar, los casos de niños que son dados en adopción más de una vez y en el proceso de vinculación los adoptantes los devuelven. Es algo muy duro.

Estas situaciones me ponen la piel de gallina. Encima que están fuera de su familia por situaciones gravísimas, se quedan si la oportunidad de una nueva familia. Cuando un niño dado en adopción es devuelto, es muy difícil no llorar.

Una vez, en una visita a un hogar del Estado, un niño me miró cuando llegué, se me acercó y me preguntó si iba a ser su papá...Eso me impactó de una manera...

-¿Hay algún niño o niña que nunca haya sido adoptado?

-Hay muchos chicos que no encuentran familia, pero aún recuerdo la historia de seis hermanitos que fueron dados en adopción y la mayor de ellos tenía una discapacidad y no fue adoptada. Esta chica ya es mayor de edad y aún vive en un hogar del Estado. Sus hermanos la siguen visitando porque esa fue la condición y muchos de ellos pudieron ser profesionales y tienen grandes oportunidades. Pero ella siempre permaneció con nosotros.

-¿Alguna vez sintió bronca?

-Todos los días tengo bronca por las injusticias que atraviesan miles de niños. No te podes correr de ese lugar, en donde pensás en la injusticia. Los procesos que tienen los juzgados son muy lentos y hay mucho detrás. Cuando uno está con los niños y las familias, se hace muy duro.

-¿Cómo se hace para explicarles a los niños la realidad que atraviesan?

-En eso hemos hecho un trabajo arduo y por más duro que parezca, los niños que estén institucionalizados no deben decirle mamá a nadie. Es importante para su psiquis conocer su verdad.

Esa claridad con los chicos hace que no les niegue la situación real que ellos tienen, que va desde el abandono hasta el abuso. Los vínculos con las personas que trabajan en los hogares son salvadores, pero no deben estar fundados en algo que no es cierto. Así es como le explicamos.

-¿Qué mensaje les daría a las personas que no se aminan a adoptar?

-Es importante pensar en la relación que puede surgir con los niños, sean suyos o no. Pero en ese contacto está la posibilidad del amor y no de una manera cursi, sino de la oportunidad de encontrarse con otro.

Como síntesis, hay que pensar en el amor que se puede dar a una persona que ha sufrido lo más doloroso de la vida. Hay que darse esa oportunidad.

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La dirección de la Niñez y Adolescencia tiene la responsabilidad de proteger a los niños y niñas de toda la provincia. La intervención de los psicólogos y trabajadores sociales es fundamental para el desarrollo de una vida sin violencia y sin abusos.

Si conocés que algún nene o adolescente que sea víctima de violencia psicológica, verbal o física podés denunciar a través del 102.

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