San Juan
Domingo 10 de Junio de 2018

"El Gobierno Nacional está en el peor de los escenarios para la campaña presidencial"

/// Por Bárbara Ardanaz

En el marco de la crisis económica que atraviesa la Argentina, esta semana, el Gobierno Nacional cerró el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por el cual percibirá 50.000 millones de dólares en forma de préstamos. Con este financiamiento por tres años, con un periodo de gracia, se espera que la actividad economía crezca y se disminuya la inflación, las tasas de interés y el precio del dólar.


El FMI otorgó el préstamo, pero éste viene con una serie de medidas a las cuales el país deberá ajustarse. Entre ellas está reducir el déficit fiscal a cero para el 2020, lo que implicará recortes en el gasto público, en plena campaña para las presidenciales del 2019.


¿Cómo afectarán estos recortes a las provincias? ¿Qué impacto tendrá en la economía familiar? ¿Cuándo comenzarán a salir los argentinos del ahogo de la inflación?, son algunas de los puntos clave que analizó el contador, especializado en finanzas, Jaime Rodríguez.


- ¿Cuál es su análisis sobre el acuerdo entre Argentina y el FMI?


- Este jueves se anunció el cierre del acuerdo, ahora falta la aprobación definitiva por el board -el directorio del FMI- que lo va a hacer el 20 de junio. Es un acuerdo al cual llegó Argentina con el Fondo Monetario Internacional por el cual le presta al país 50.000 millones de dólares, más algunos otros organismos internacionales que otorgarán cerca de 5.600 millones de dólares, es decir que el paquete total que tendrá disponible el país es de 55.600 millones de dólares. Es en calidad de disponibilidad porque no es que va a prestar todo el dinero junto, sino que habrá un primer desembolso el 20 de junio, de 15.000 millones de dólares y de ahí los adelantos se solicitarán a medida que se necesiten. Esto es muy bueno porque le da tranquilidad al gobierno en un contexto financiero internacional bastante complejo. El financiamiento que obtuvo es por tres años con un periodo de gracia y luego devolución en forma semestral con diferentes niveles de tasas, de acuerdo a los montos de dinero que vaya pidiendo.

Esto es bueno por dos motivos. Uno es la disminución del costo de financiamiento, porque Argentina se estaba financiando en el mercado de capitales a tasas mayores que las que está consiguiendo en el Fondo. Los últimos préstamos que recibió eran a tasas superiores al 6 o 7% y hoy con el FMI se está financiando al 4%. Por otro lado, le da tranquilidad en un mercado internacional revuelto, con subas de tasas en EE.UU. y con mucha salida de capitales de los mercados emergentes para dirigirse a compra de bonos del Tesoro del país norteamericano, que a su vez también están subiendo la alícuota. Eso implicaba para Argentina dos cosas: salida de capitales y un costo de financiamiento más alto. Ambas cosas se solucionan porque ahora tienen poder suficiente para atender cualquier salida de capitales y no necesita financiamiento para las amortizaciones de deudas para los próximos tres años. Esto le da al gobierno un panorama de relativa tranquilidad para seguir haciendo los ajustes que debe hacer.

En términos generales es bueno, pero hay que ver qué exige el FMI a cambio. Se pide acelerar el programa de ajuste fiscal. El gobierno venía con este programa de no hacer un ajuste ortodoxo y fuerte, sino ir prorrogándolo en el tiempo. Ahora esos plazos se acortan. Es decir, se exigen metas de recorte del gasto o del déficit fiscal bastantes más ambiciosas. Para este año debería cerrar el déficit en términos del PBI en no más del 2,7 %. Los años subsiguientes tenemos que ir bajando: a 1,5% en el 2019, para llegar al 2020 a déficit cero. Es decir, esto va a implicar alguna serie de recortes del gasto público bastante importantes.


- ¿Y estos recortes en qué se va a plasmar?


- Eso es lo que no se sabe todavía y es lo que va a tener que negociar políticamente el gobierno nacional. La idea que se viene discutiendo hasta el momento es que esto va a estar en la nueva ley de presupuesto –y es bueno que así sea-. El proyecto, que se tiene que negociar políticamente entre ahora y septiembre, y debe ser aprobado en el Congreso, va a tener los recortes necesarios para incorporar estos niveles de déficit fiscal que se están planteando.


- ¿La obra pública se recortará?


- Va a haber retoques en todos los rubros. Algo bueno que incorpora este acuerdo es que garantiza una inversión mínima en gasto social, porque generalmente lo que era más fácil de retocar era aquellos sectores que eran más vulnerables o que tienen menos representatividad. En este convenio se establece una inversión mínima en base al PBI en gasto social, pero seguramente vamos a ver afectado una reducción en el tamaño del Estado –planta-, una reducción en la obra pública y esto políticamente genera mucho ruido, sobre todo con los sectores gremiales, y sindicales. Seguramente durante los próximos meses vamos a ver bastante turbulencia política y mucha negociación para lograr acordar todo esto que es necesario.

Por otra parte, el FMI ha exigido algo que hace muy bien a la salud económica del país, que es una modificación a la carta orgánica del BCRA para otorgarle mayor independencia. Esto es que tanto la designación del directorio del Banco, como para la remoción de sus miembros haya un procedimiento más claro en donde el poder Ejecutivo no pueda influenciar o intervenir tan fácilmente. Por otro lado se prohíbe al Banco Central la posibilidad de seguir financiado al Tesoro Nacional. Hasta ahora se emitían pesos para financiar el déficit fiscal y para que no se disparara la inflación había que emitir Lebacs para retirar esos pesos de circulación y esto hacía una bola de nieve de crecimiento de las letras del BCRA y el aumento de tasa. Eso hoy está prohibido, por lo cual el Tesoro solamente se va a poder financiar por emisión de deuda o por toma de crédito como el del FMI. Esto es finito en el tiempo, entonces sí o sí hay que reducir el gasto.

Además, se establece que el BCRA deje de intervenir en el tipo de cambio, con lo cual vamos a verlo totalmente libre de mercado. Hasta ahora lo que teníamos es lo que se denomina "flotación sucia", porque en determinados niveles el Central intervenía tanto para poner un techo, como para subirlo de determinados valores.


- ¿Qué implica esta determinación?


- Que el dólar va a flotar libremente. Hoy inicialmente el tipo de cambio empezó a subir. Hacía varias semanas que el BCRA venía colocando ofertas de 5.000 millones de dólares diarios. Eso hacía que hubiese un techo para el tipo de cambio. Al finalizar esta semana empezó a subir, superó los $26 y luego volvió a bajar en $25,50. Es por esto que en las próximas semanas es probable que veamos algún tipo de cambio un poco más alto. Pero luego del 20 de junio, cuando los dólares del FMI lleguen al Tesoro y éste tenga que empezar a liquidarlos en el mercado, como el BCRA tampoco los va a poder comprar, es probable que veamos una baja del tipo de cambio.

Esto es complicado porque si atrasamos mucho el tipo de cambio volvemos a tener algún problema de competitividad con respecto a los socios de nuestra región. Con lo cual ahí, en el tipo de cambio, ahora que va a estar completamente libre de mercado, va a afectar mucho nuestro contexto con respecto al de los países limítrofes, Brasil, Uruguay, Perú, Chile. Entonces en la medida que ésas se devalúen o no tanto, nos vamos a ir moviendo de forma parecida a lo que suceda en esas regiones.


- ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de dejar flotar el dólar?


- La ventaja es que vamos a tener un tipo de cambio más transparente y competitivo, en la medida en que se aprecie, las economías regionales –sobre todos los exportadores de commodities- se ven beneficiadas con eso.

La desventaja que esto tiene es que como estamos en una economía tan dolarizada, podemos tener un traspaso de esa suba del dólar a la inflación porque esos precios en pesos se terminan ajustando. Otro punto en contra es la importación de insumos que puede verse más afectada por la suba de costos del tipo de cambio.

Creo que con un tipo de cambio un poco más alto son más las ventajas que las desventajas debido a que la economía se vuelve un poco más competitiva, el turismo receptivo de extranjeros se vuelve más atractivo, y nosotros salimos al exterior menos porque es más caro, y todo eso beneficia en términos económicos y financieros al país.


- Estamos en vísperas de vacaciones de invierno, ¿qué sucederá con el turismo externo e interno?


- Creo que con estas nuevas medidas se va a fortalecer el turismo interno. Mucha gente va a optar por alternativas locales, porque como se estaba viendo desde fines de la temporada de verano, ir a comprar afuera no era tan atractivo. Con los ajustes que había tenido el dólar desde enero, hasta esta fecha, ya no era tan lindo hacer tours de compras a Chile o Miami. Sumado a esto, el encarecimiento de los pasajes aéreos o las estadías, es muy probable que esto repercuta en mayor turismo por el país.


- Y aumentará la visita de turistas extranjeros...


- Así es, porque el país era muy caro en términos de dólares, de la misma manera que a nosotros nos parece costoso ir a Chile o Miami. Pero cuando un país queda con un tipo de cambio un poco más racional como el que podemos tener ahora, empezamos a recibir no solamente un flujo de inversiones, sino también de turistas extranjeros.


- ¿Por qué Argentina tuvo que llegar a esta instancia de tener que pedir un préstamos al FMI?


-Creo que se juntan buenas y malas prácticas. El momento para ir a pedir al Fondo fue muy bueno porque no se esperó a estar con el último aliento para ir a buscar un auxilio. Pero creo que llegamos ahí porque el gobierno no tuvo la voluntad o poder político de hacer todos los ajustes que necesitaba la economía. A ningún político le gusta hacer ajuste, lo mejor es decirle sí a todo, pero el recurso es finito en el tiempo y no alcanza. Entonces estuvo muy focalizado en financiar todo este programa económico con una laxitud a través de emisión de deuda. Cuando lo mercados financieros se complicaron, esa emisión de deuda fue cara de concretar, entonces el gobierno se quedó sin financiamiento externo para esta laxitud fiscal que tenía y rápidamente tuvo que salir a buscar la alternativa de financiamiento de última instancia que es el FMI.

Si hubiese hecho los ajustes antes, no hubiésemos llegado a esta necesidad, pero viendo que había que pedir creo que fue oportuno hacerlo antes de que ya estuviéramos en una crisis mucho más grave.


-¿Y qué ajustes faltaron?


- Comparada la economía del país con la familiar, cuando los ingresos son menores a los gastos, eventualmente lo puedo estar financiando con un préstamo o tarjeta de crédito, pero eso es finito en el tiempo. El Gobierno venía apostando a que lo ingresos iban a crecer, a que si ellos lograban hacer crecer la economía no era necesario tener una abrupta disminución del gasto público. Mientras que eso llegaba lo financiaba con deuda, pero, desgraciadamente, esos que prestaban se retiraron del mercado y el costo se encareció más del doble y el crecimiento económico esperado no llegó. Entonces quedamos en el peor de los mundos, como dijo (Martín) Redrado "tuvimos que ir a pedirle al suegro", un recurso de última instancia porque si bien es más barato, porque él no me va a cobrar intereses, pero me reta o me dice qué tengo que hacer.

Es probable que en los próximos meses, con las turbulencias que hemos vivido en las últimas semanas, tengamos recesión y, sumado a la alta inflación que tenemos, entre el 25 y 27% se espera para este año, vamos a estar en el peor de los escenarios con una estanflación (recesión con inflación). Tenemos que lograr bajar la inflación rápidamente y lograr que la economía vuelva a crecer a los términos que lo hacía antes de esta crisis.


- ¿Qué impacto tienen estas medidas en los empresarios?


- En el corto plazo, con estos niveles de tasas, a las Pymes les cuesta mucho financiarse, mientras tengamos valores del 40% en Lebacs, es imposible, solamente pueden hacerse en casos puntuales. Y en el largo plazo, si logramos que la economía responda, es decir, que volvamos a tener crecimiento y que disminuyamos las tasas de inflación, seguramente eso va a repercutir en mayor inversión del sector empresario y crecimiento económico.


- ¿Cómo se traduce esto en la economía familiar?


- Estas medidas tienen impacto en el hogar desde el momento de que con este tipo de cambio las tarifas de los servicios están dolarizadas, tienden a subir, la inflación está muy alta y en el supermercado lo notamos todos. Es decir, no hace falta ser un especialista en materia financiera para darse cuenta que a todos nos alcanza menos el dinero. Creo que con estas medidas se va a lograr revertir esta tendencia, peor no será de inmediato, todos los efectos en la economía tienen una demora en que la gente lo perciba. Vamos a seguir teniendo meses complicados con subas de tarifas e inflación hasta que logremos que eso se estabilice y empecemos a tener los ajustes salariales adecuados.

Otra cuestión que se estuvo discutiendo toda esta semana fue que la mayoría de las paritarias estaban cerradas en el orden del 15% con cláusula gatillo, es decir hoy todas las centrales sindicales están pidiendo apurar ese gatillo que permite ajustar los salarios porque la inflación está yendo mucho más rápido que el ajuste de salarios. Esto significa que sin lugar a dudas cualquier familia lo siente porque sigue percibiendo un sueldo acordado en febrero y nieveles de precios de junio. Eso se tiene que tratar de ajustar y esperemos que a finales de este semestre esto tienda a normalizarse.


- Es optimista con la proyección económica...


- Soy moderado a pesimista en el corto plazo, nos quedan 3 o 4 meses muy complicados, con una inflación fuerte, con una suba importante del costo de vida para la familia, hasta que sobre finales del segundo semestre se empiece a normalizar y que los salarios alcancen un poco este desfasaje que estamos teniendo hoy de precios.


- ¿Qué recomendaciones le da a una familia para poder llegar más tranquilo a fin de mes?


- Como medida general, lo mejor es ajustar el presupuesto familiar a los ingresos, tratar de no endeudarse, no financiarse con préstamos ni con la tarjeta de crédito –pagar los mínimos es un financiamiento carísimo y termina afectando gravemente a mediano y largo plazo-. Lo que hay que tratar de hacer es ajustar el presupuesto hasta que la economía vuelva a estar más activa, que los precios desciendan, vuelva a aparecer el financiamiento y que los salarios mejoren con respecto al consumo habitual de una familia tipo.


- ¿Y cuándo llegará ese momento?


- Creo que hemos llegado a un punto de no retorno, donde hay que tomar las decisiones necesarias para lograr reducir el peso del Estado con respecto a la actividad privada, no puede seguir asfixiándola, financiándose con impuestos que nos hacen cada vez menos competitivos y que los tenemos que pagar entre todos, financiándose un crecimiento desmedido del Estado que hace que la economía argentina no pueda arrancar. Entonces para que la economía arranque tenemos que disminuir el tamaño del Estado; bajar la presión tributaria, las tasas de interés y la inflación, para que el privado deje de estar pensando en la especulación financiera e invierta en su negocio.

No sé si logrará hacerlo este Gobierno, creo que es la única salida o camino para hacerlo. Creo que el Gobierno tiene la vocación para hacerlo, pero no lo logrará sólo, necesita el apoyo de todos los sectores (sindical, empresarial, político) y eso es muy difícil en Argentina porque cada uno está mirando su propio interés y no hay una mirada más abarcativa.


- ¿Qué sucede con la discusión del presupuesto 2019?


- Hay una eterna discusión. Antes de esta crisis, el Gobierno Nacional estaba negociando con las provincias un nuevo sistema de coparticipación federal, de impuestos, ahí se intervienen muchos temas políticos. Hoy creo que la gran discusión, tras el acuerdo con el FMI, será cómo se distribuyen estos fondos en el presupuesto del año que viene, qué parte y qué recorte habrá en las provincias, qué obras sí se van a poder hacer y cuáles de las prometidas no se harán.


- ¿Y esto cómo afecta en plena campaña electoral?


- El Gobierno Nacional está en el peor de los escenarios porque la campaña para las presidenciales 2019 ya empezó, después de esta crisis se activó y la oposición se unió, entonces empezamos a tener discusiones de cara a las próximas elecciones. Y el año que viene se va a encontrar con que va a tener que reducir gastos, cuando en general los tiempos de elecciones son de expansión, sumado a que es un gobierno que sigue teniendo minoría y que además no es un partido único. Entonces tiene que negociar con sus socios internos y con toda la oposición, asique creo que tendremos meses muy complejos políticamente hablando.

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