San Juan
Domingo 12 de Agosto de 2018

El aborto sigue en debate

/// Por María Silvia Martín


Más allá de que el proyecto de ley que despenaliza el aborto en la Argentina pasó a archivo, la discusión sobre el tema sólo entró en pausa; y es un momento oportuno para zanjar diferencias y empezar a trabajar en educar a nuestras niñas y varones sobre lo que significa la vida. No en busca de adeptos para usar un pañuelo verde o celeste, sino desde la más profunda convicción que nada estamos haciendo para educar, para conocer y formar un criterio responsable. La falta de educación sobre las políticas públicas implementadas en la materia afecta la salud de miles de mujeres de Argentina, en especial las pertenecientes a las clases más desfavorecidas. El discurso de los activistas sólo se mantuvo vivo desde las posiciones políticas o ideológicas extremas, violentas a veces, que se pueden vociferar hasta el cansancio, pero no se pueden sostener en una discusión que pretenda ser seria y racional.


De un lado o del otro, separados por vallas y miembros de las fuerzas de seguridad que organizaron toda una logística para que los activistas no se juntaran, de un lado los verdes, del otro los celestes. Posiciones antagónicas en un debate histórico que por primera vez puso el tema sobre la mesa para decidir si una mujer debe dejar de ser sancionada si aborta, y con ella todo aquél que intervenga en esa práctica.


Si bien el aborto en Argentina aún está penado si no es por causales de violación o riesgo de salud o muerte de la mujer; son muy pocas las causas penales iniciadas contra mujeres que se han realizado abortos y prácticamente no hay condenas. La prohibición, dice un informe de la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación, opera en sí misma como "castigo" por la angustia y dificultades que generan en la vida de las mujeres. El informe de al DGN explica que del total de mujeres a las que se les inició una condena, sólo siete de ellas estuvieron detenidas, por periodos de entre 10 horas y 26 días. La cantidad de causas es ínfima.


Claramente se advierte que ni los jueces ni los fiscales están dispuestos a condenar a las mujeres. No hay un interés real por seguir adelante con estas causas, lo que nos deja un escenario más que propicio para iniciar un camino nunca transitado hasta hoy más allá de la educación sexual incipiente en las escuelas, y es el de empezar a hablar, para poder educar y capacitarnos sin ideologías, religiones ni posturas políticas acomodaticias según la circunstancia.


¿Cuántos de nosotros hemos abordado este tema en una reunión familiar, de amigos o en el trabajo, antes de que nos invadieran los medios de comunicación con la problemática? De eso no hay registro estadístico porque la respuesta depende de cada actor social; sí estoy convencida que nunca antes lo sometimos a la contienda para definirlo y este es un muy buen momento e indicado para tomar el guante. No cabe ninguna duda que hay que educar para evitar llegar a un embarazo no deseado, y reforzar a educación en adolescentes.


Hoy en día el Estado pone a disposición del paciente todo tipo de métodos anticonceptivos, como pastillas, parches, implantes, DIU, inyecciones, entre otros, de manera gratuita y en todos los hospitales y salas de consulta médica.


Actualmente, el Gobierno toma parte y participa activamente en la educación sexual y en la entrega de métodos anticonceptivos para tratar de disminuir las tasas de embarazo no deseado, de embarazo adolescente y prevenir el aborto, pero sin lugar a dudas esa información y conocimiento no llega tan fácilmente a todos los sectores, por lo que la educación sexual debe incluirla y es en las aulas primero donde debe estar, pero también en el barrio, en la villa y en los clubes donde los chicos llegan a las colonias de vacaciones.


Cada uno de nosotros tiene esa responsabilidad y es oportuno que lo tratemos desde ese lugar, siendo partícipes sin juzgamientos y partiendo desde un lugar que nos encuentre, ese lugar no es ni más ni menos que la vida.

Comentarios