Día del Maestro: Nicolás no escucha ni habla, pero enseña con sus manos el lenguaje de la expresión
Este joven es maestro bilingüe y trabaja en la traducción de los contenidos del plan fines para que todos los jóvenes no oyentes puedan terminar sus estudios.


/// Marcela V. Silva

Maestras, maestros, con guardapolvos blancos o celestes, con tizas o con marcadores, de la ciudad o del campo. Los imaginamos de miles de maneras pero nunca como una persona no oyente. Y este es el caso de Nicolás Albarracín, un rawsino que hace algunas semanas luego de años de romper barreras logró ser nombrado como maestro bilingüe.


Nicolás, mientras festejaba sus 40 años, recibió a sanjuan8.com en la previa de una clase en una biblioteca popular y gracias a la interpretación de su esposa, Úrsula Olivera, pudo contar como nació la pasión por enseñar una lengua que solo el 10% de la población conoce y que gracias a su perseverancia decenas de chicos de la secundaria podrán terminar sus estudios, ya que él traducirá el plan de estudios FINES con los que contarán las escuelas secundarias de San Juan.


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La historia de Nico es un ejemplo para el Ministerio de Educación que a través de la dirección de Discapacidad ayuda y contiene a un joven que tiene a más de 60 alumnos de todas las edades que asisten los martes y jueves a la Biblioteca Popular Alfonsina Storni o los miércoles a la biblioteca Popular Sur. Nicolás tiene dos horas para enseñar lengua de señas. "Es un resumen para que las personas puedan ayudar, por ejemplo en una emergencia. Es la rutina básica para cualquier urgencia", verbaliza Úrsula que intervino como interprete para comunicarnos con Nicolás. Los alumnos que asisten son policías, estudiantes, enfermeros y público en general que por alguna inquietud concurren a las divertidas clases que brinda Nicolás de manera gratuita.


Este camino que emprendió junto a su compañera de vida-que le interpreta en cada oportunidad-fue soñado y esperado, pero con el solo objetivo de enseñar y facilitarle la vida a las generaciones que vienen.


Nicolás de niño asistió a una escuela para chicos con discapacidades, pero luego de adolescente tuvo que volver a empezar en una escuela nocturna de Capital para poder aprender todo lo que quedó pendiente, ya que nunca tuvo un intérprete. La buena modulación de las docentes y la incorporación de una joven que le interpretó el último año de la secundaria fue el empujón que necesitó para recibirse de Bachiller Mercantil. Después de esto intentó estudiar Ciencias Políticas, pero abandonó tres veces ya que era misión imposible poder estudiar sin alguien que interprete, fue así que viajó a Córdoba y se recibió de instructor de lengua de señas. Años después encontró un espacio en las aulas de las bibliotecas populares que a través del municipio de Rawson y del ministerio de Educación se llegó a firmar un convenio para que Nicolás traduzca el plan fines para que los chicos no oyentes puedan estudiar en cualquier establecimiento. Este objetivo único en el país demorará al menos dos años más, pero para ellos es una certeza que facilitará sus estudios.


Nicolás es uno de esos maestros que trabaja en el anonimato pero que construye de a poco para vencer las barreras de una sociedad que aún no es inclusiva y tiene trabas que cuestan derribarlas pero su amor hacia la docencia enseña aún más.