De víctima del terrorismo a defensor de derechos humanos: la historia del hijo del sanjuanino fusilado

José Guillermo Rodríguez es el hijo del hombre caucetero que fue asesinado por un grupo de 12 policías en Buenos Aires, en época de dictadura militar. Después de haber vivido por años con una historia de mentira, su verdad sale a la luz en medio de su lucha por la justicia. José ahora trabajo por los derechos humanos para el Estado provincial.

/// Por María Eugenia Vega

José Rodríguez vivió por años una mentira. Su madre Alicia Castillo le había contado que su papá Guillermo fue víctima de un accidente laboral cuando tenía 24 años y que había perdido la vida en la obra, en abril de 1975, en Campana. Si bien, parte de esa historia era correcta, descubrió por cuenta propia que la razón de la muerte de su padre no fue tal cual. Lo mató la Policía.


Descubrió esa verdad cuando tenía 12 años, era jovencito, pero entusiasta y curioso, según contó a sanjuan8.com. Fue en una visita a la Biblioteca Franklin cuando decidió husmear entre los periódicos de 1975, y buscar algún artículo que lo llevaran al momento y al lugar donde falleció su papá, en abril de ese año. Extrañado por no encontrar ningún accidente laboral, halló otra noticia que le llamó la atención. "Publicaban notas sobre la Guerra de Vietnam y otros artículos que a mí me interesaban. Ahí vi la muerte de cinco terroristas. Un titular decía "en enfrentamiento con la Policía, mueren cinco subversivos". Cuando leí el cuerpo de la noticia vi que uno de ellos era mi padre. Me estaba enterando en ese momento de lo que verdaderamente pasó con él", contó.




La noticia que reflejaban los diarios en ese momento era devastadora. Según la prensa le encontraron armas, ametralladoras y hasta granadas, lo cual no era cierto, según los testigos. "Me agarró un ataque de llanto desesperante. Era muy chiquito y estaba solo, hasta que pudo enfrentar a mi mamá y pedirle que me confesara la verdad. Mi mamá se quebró y me confió lo que había ocurrido, pero sin decirme que había sido secuestrada y torturada", marcó José. En ese momento, el tiempo para José se detuvo, comenzó a entender por qué su nombre pasó a ser José Castillo, por qué vivían de rancho en rancho, de pueblo en pueblo, por qué a su hermana sólo podían decirle "la Negra" y no Eva, como se llamaba. "Mi mamá lo hizo para protegernos, por miedo, por lo que sufrió. Hemos vivido clandestinamente durante toda la dictadura militar de choza en choza en el Médano de Oro para ocultarnos", contó.




A José se le rompió por segunda vez el corazón cuando, viajando hacia el Juzgado Federal donde su madre tuvo que prestar testimonio, escuchó de su boca la verdad que faltaba. Ella había sido brutalmente torturada por los represores que le dieron muerte a su papá. "Voy a contar todo José, y voy a contar lo que nunca te dije", las palabras de Alicia Castillo quedaron marcadas a fuego, en su memoria.




Un trabajo hacia lo social

José, desde muy chico, trabajó en lo social y por eso cuando "se hizo grande" apostó por una tarea que, desde su punto de vista, era fácil comprender: los derechos humanos. Para comenzar con la labor hacia la comunidad, se acercó a Sergio Uñac, quien en ese momento era vicegobernador, y se ofreció para abordar esta temática desde el Estado. Así fue como, cuando Uñac asumió a la gobernación en 2015, el mandatario creó la Dirección de Promoción y Protección de los Derechos Humanos y lo puso a José al frente de esa oficina. "Hemos hecho un trabajo, no sólo en verdad, memoria y justicia, que es lo que me compete como víctima de terrorismo de Estado, sino que lo hemos hecho con pueblos originarios, artistas callejeros, entre otros. De esta manera, los derechos humanos han logrado extenderse a varios puntos", remarcó.




En ese sentido, José explicó que hay familias en San Juan que aún no se animan a pelear por sus derechos en memoria de las víctimas. Con una estadística de 170 desaparecidos en este suelo sanjuanino, la Provincia trabaja de manera mancomunada entre el Ministerio de Gobierno y el Ministerio de Salud Pública, para contener a las familias de las víctimas que se animan a hacer memoria. En su caso, habrá justicia cuando el Tribunal Oral de Campana, tras haber solicitado la exhumación del cuerpo de su padre, descubra y revele lo que ocurrió aquella noche de abril en Puente Brazo Largo en Zárate.

Comentarios