San Juan
Domingo 04 de Noviembre de 2018

Crisis y oportunidades: El gran desafío

El Licenciado Aldo Godino es un pensador contemporáneo denominado "el equilibrista de la vida", buen término para definir a quién de forma permanente busca a través de su mensaje apaciguar las situaciones de las personas y que nos generan zozobra. Es él quien se ha referido de manera brillante, a mi entender, sobre la realidad que atravesamos y el significado que conlleva. Toda crisis puede ser motivo para la depresión o puede servir para lograr un cambio innovador. Depende de nosotros en qué lugar decidamos colocarnos.
Godino expresó que la vida puede ser muy difícil en determinados momentos. Todos nos enfrentamos, casi cotidianamente, con obstáculos que nos desafían. Sin excepción. Perder el trabajo, afrontar una separación, ver ante el espejo que ya no somos tan jóvenes como antes, descubrir que las personas que apreciamos no lo hacen del mismo modo.
Por muy comunes que sean nunca nos acostumbraremos a dichas circunstancias. Nuestra existencia es un bagaje continuo de experiencias, en medio de las cuales buscamos lograr objetivos y obtener bienestar emocional. A veces, sin embargo, algunos factores se conjugan y conspiran para generar estados complejos en los que se nos escapa el control y se pierde la claridad y la serenidad.
La felicidad es equilibrio, una sensación de seguridad y de que todo está bajo nuestro imperio. Por tanto, cualquier alteración, por pequeña que sea, se interpreta como una amenaza, como un imprevisto ante el cual no sabemos muy bien cómo responder. Son las famosas crisis que a todos nos hacen víctimas. Habrá algunas propias del ciclo vital, esperadas: cambio de edad, realidad de la pareja, búsqueda de trabajo y de vivienda, tiempo de jubilación. Y otras que se refieren a las crisis circunstanciales, impredecibles, accidentales e inesperadas, originadas por algún o algunos sucesos.
Las crisis, lo queramos o no, serán cada vez más frecuentes en nuestra sociedad porque vivimos épocas de cambios y de incertidumbres constantes. Lo que hoy es seguro mañana puede cambiar, lo que ahora nos define mañana puede perderse. Será importante estar atentos y preparados, sabiendo que detrás de toda crisis hay una oportunidad. Albert Einstein decía: "Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos". Una visión favorable de las dificultades es percibirlas como espacios de crecimiento personal, oportunidades de revisión, decisión y autoconocimiento, como un paréntesis que nos lleva a descubrir patrones mentales y emocionales que pugnan por renovarse.
Las crisis son un capital para la transformación y una invitación para actuar. Es una llamada directa a tomar conciencia y a asumir una clara responsabilidad personal sobre nuestras circunstancias a fin de decidir qué hacer. Es vislumbrar nuevas alternativas con las que recuperar las riendas y la armonía, inaugurando un nuevo ciclo de maduración. Las crisis vitales requieren que nos examinemos a nosotros mismos, que aprendamos nuevas formas de enfrentarnos a las situaciones sin quedarnos paralizados.
Ante las crisis personales podemos optar por no hacer nada o convertirnos en héroes de nuestras propias historias, quedarnos estáticos o avanzar, ser víctimas eternas de nuestras circunstancias o alzarnos como merecedores de nuevas oportunidades. La función de cualquier crisis consiste en destruir lo viejo para el surgimiento de lo nuevo; aceptar la impermanencia de las cosas. El cambio y la reinvención han dejado de ser una opción; se han convertido en una necesidad para poder adaptarnos a las nuevas realidades.
Las crisis son mensajeras de novedades. Una crisis económica puede verse como una invitación a desarrollar la creatividad o a cambiar de escenario laboral. Una crisis de pareja, puede revelar la necesidad de abordar aspectos bloqueados o ignorados en el vínculo. Una crisis de salud podría ser el grito del cuerpo para mostrarnos el agotamiento, el miedo, o el descuido que no vemos.
Esta reflexión no pretende de ninguna manera justificar acciones políticas; eso es potestad de los políticos, observar la realidad que nos cae contundente es sí una obligación nuestra para no navegar sin timón y dejando el barco a la deriva. Para finalizar dejo esta reflexión de Godino que grafica esta verdad:
"Las calamidades pueden ser causa de crecimiento y de iluminación", dijo el maestro. Y lo explicó del siguiente modo: -"Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un árbol erguido en medio de una inmensa llanura desértica. Un día, una ráfaga fuerte de viento arrancó al árbol de raíz, obligando al pobre pájaro a volar cien millas en busca de un nuevo refugio. Finalmente, después de tanto esfuerzo, llegó a un bosque lleno de árboles cargados de ricas frutas". Y concluyó el Maestro: -"Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar".

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