San Juan
Domingo 31 de Diciembre de 2017

Año Nuevo, Costumbre Viejas

Llegamos al final del 2017 y los desafíos y propuestas inician un nuevo trayecto. Nuestro rol en la sociedad será clave para enfrentar lo que viene.

Como cada fin de año, esta vez nos toca despedir al 2017. Y también como cada fin de año muchos de nosotros hacemos un recuento, un balance de todo lo que nos aconteció durante el año. La caída de las hojas del calendario nos interesa siempre y cuando nos sirvan para crecer y eso es lo que una vez más se pone en tela de juicio; de hecho el paso del tiempo sólo nos interesa a los humanos; a los animales, las plantas y los objetos nos tiene sin cuidado.

Un brindis a la medianoche nada podrá hacer en sí mismo y como tal si no encaramos nuestra vida tomando conciencia de cuál es la verdadera historia en la que nos toca actuar. Esa historia es la que se eleva en equipo y sólo de esa forma se puede trabajar en cualquier ámbito de la vida. Si no hay equipo en la familia, no hay familia; si no hay equipo en una Nación … vaya conclusión; tampoco hay Nación.

Por estas horas nuestros teléfonos no paran de acumular saludos, fotos emoticones gifts o cuanto recurso haya en la comunicación para expresar “buenos deseos”, no me llegó ninguno que diga: “Ojalá seas capaz de lograr tu buen equipo”. No me llegó porque seguramente nadie repara en ello, nadie ha focalizado en el tema y en reflexionar sobre la importancia de esa premisa.

Cada uno de nosotros tiene una misión por delante que, según cuál sea el equipo en el que nos desempeñamos, buscará cumplir objetivos. Esas metas están relacionadas siempre con el crecimiento: crecimiento en lo personal, profesional, en la casa, en el trabajo, en la comunidad barrial, en la provincia y en la Nación. Es válido decir que ninguno de los buenos deseos que expresamos y que se construyen en equipo serán posibles si nuestras acciones siguen siendo las mismas que hemos naturalizado y que “por costumbre” ejercemos en el día a día.

La velocidad y la dinámica con que la comunicación ha cambiado nuestra vida demuestra que los plazos para cumplir objetivos son muy acotados porque el tiempo va acumulando información y hechos nuevos que cobran vida al instante. Con ese tópico los seres humanos no podemos dormir a la espera de que nuestra historia cambie por arte de magia sin que no seamos nosotros mismos artífices de nuestro propio destino.

Mi mejor deseo para el 2018 es que nos concentremos en el firme deseo de lograr buenos equipos y tomar la costumbre como un hecho cultural y patrimonial pero que de ninguna manera pueda ser nuestra forma de vida. El año que está en la víspera nos sorprenderá y tendremos que ser capaces de adaptarnos a los cambios y duplicar la apuesta; tendremos que ser capaces de cambiar, romper esquemas, olvidar y tirar el carro hacia adelante; pero para eso primero hay que darse cuenta; si no; habremos llegado a la medianoche hoy con las mismas viejas costumbres; los vicios incorporados y la extraordinaria capacidad para manejar siempre en piloto automático.

Ojalá nos demos cuenta, por eso hoy brindo.-

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