San Juan
Sábado 11 de Mayo de 2019

Aceptaciones

/// Por María Alejandra Araya



Los glúteos apretados, los abs contraídos, los hombros relajados. Estirá la espalda, la fuerza tiene que estar ahí, en tu espalda. No bajes tanto, solo a la altura de las rodillas, no es torción de cadera. Es un giro de tus oblicuos. ¡Ahhhh, eso me gusta! ¡Qué lindo lo que veo!

La vaga había empezado el gym luego de probar las caminatas mañaneras con la Gladys y dos vecinas. Si la lengua fuese un órgano quemador de grasa, ya tendrían el cuerpo de Pampita. Por eso La vaga prefirió retirarse de esos paseos mañaneros y buscar una solución profesional y categórica.


Más abajo, más, más. Las rodillas no deben sobrepasar la punta de los pies, espalda inclinada levemente hacia adelante. La cola para atrás, más atrás. Eso, muy bien. Ahora, subo en dos, bajo en dos. Es una sentadilla profunda.


En su memoria, el recuerdo del test de Cooper de la secundaria. Esa prueba de resistencia que se basa en recorrer la mayor distancia posible en 12 minutos a una velocidad constante. Fue diseñado en 1968 por Kenneth H. Cooper para el ejército de los Estados Unidos. Como la ropa, cerveza, música, líderes y gobiernos se ponen de moda; los sistemas de enseñanza y fitness, también. La vaga lo tuvo que rendir a sus 17, cuando era condición para aprobar Educación Física. (No sin antes vomitar en la pista de atletismo del Palomar).


Vamos, vamos, tomen agua y al suelo. Las palmas de las manos ligeramente abiertas, a la altura de los hombros, un poco más abiertas. Ahí, bien. Cuerpo erguido y estirado, nunca relajado, nunca para atrás. El cuerpo debe apoyarse únicamente sobre las manos y los dedos de los pies. Subo y bajo. Subo y bajo. Let go! ¿Se siente?


¡Claro que se siente! Ahora no, sino después. El Igna se asustó cuando la escuchó quejarse en el baño. Le dolían los cuádriceps al sentarse en el inodoro. Bueh, también las pantorrillas, los brazos, las abdominales, las nalgas, los aductores. Su cuerpo se estaba reseteando.


A estirar. Pierna derecha hacia adelante, se elongan los posteriores. Respiro profundo, largo el aire. Otra vez. Ahora, brazos, suavemente bíceps, tríceps. Mooooi buen trabajo, el de hoy. ¡Hermoso!


¿Hermoso? ¡Hermoso sería estar en la playa, tirada en una reposera! Pero se acordaba de que en un año había engordado cinco kilos, que los análisis de rutina le habían arrojado un colesterol al límite y un azúcar para considerar, y se le pasaba. Esto que para muchos es una tortura, para La vaga... ¡también lo era!


Mientras se despedía del grupo y saludaba al término de la clase, vio el póster al que no le había prestado atención, hasta ahora. "Para tener algo que nunca has tenido, deberás hacer algo que nunca has hecho". Se secó la cara con la toallita y mientras caminaba dolorida, se empezó a reír a carcajadas.

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