El abusador, de oficio cuidacoche, aprovechaba la inocencia del niño para obligarlo a realizar obscenidades. Los abusos, de acuerdo a fuentes judiciales se extendieron hasta los 16 años y fue justamente el 31 de marzo del 2019 cuando el chico fue encerrado en una habitación para ser nuevamente abusado y los gritos alertaron a su madre que lo ayudó a escapar.
Antes de eso, el cuidacoche lo agarró del cuello y le clavó una punta en la zona del brazo. El chico estuvo esperando que el sujeto se distraiga y fue así que logró escapar de la vivienda un día después y llegó hasta la seccional más cercana.
Una vez en la comisaría contó los aberrantes abusos a los que era sometido y dieron aviso a su madre que luego lo acompañó al centro ANIVI donde pudo completar la denuncia que llevó a su tío a ser trasladado al Servicio Penitenciario de Chimbas.
La mamá y la abuela, quien convivía junto a la víctima en una casa aparte, explicaron que jamás sospecharon del hombre que solía tener episodios de violencia. De todos modos, la mamá contó que en una ocasión cuando tenía 5 años la llamaron del jardín para decirle que el nene a pesar de que había comenzado bien, se aislaba del resto del aula. Otro aspecto que también llamó la atención, fue justamente que entre los 7 y 8 años comenzó a no controlar los esfínteres. Pero, no lograron identificar el problema.
Hoy, a casi dos años de aquella denuncia el acusado fue condenado por el juez Martín Heredia Zaldo -por abusos gravemente ultrajantes- a 18 años de prisión en consonancia con el pedido de la fiscal Torres.