Política
Domingo 14 de Enero de 2018

Inflación: esa mala costumbre

En los últimos 60 años, 52; la Argentina gobernó con Inflación. Hoy en el mundo la inflación no es un problema, pero sí para nuestro país que la tomó como forma de vida en la política económica: ¿Hasta cuándo?

El economista Miguel Kiguel estimó que la Argentina tardará entre 4 y 10 años en bajar la inflación y consideró que el error principal fue poner metas muy ambiciosas. Reacomodar este proceso de poner los precios donde uno quiere es un proceso traumático. Hay aumentos de tarifas del 300 y 400% y nos esperan aún otros y todo impacta en los precios. Si analizamos el pronóstico que indica que este proceso puede tardar una década, la verdad la conclusión es muy desalentadora; o tal vez por primera vez nos encontramos ante un sinceramiento de la realidad que es necesario atender como el tema lo requiere. Es necesaria una cirugía mayor y las aspirinas en este caso no sirven. Esa cirugía es la que pone en la camilla a la gente, los que recibimos el impacto somos los ciudadanos que venimos siendo el "conejillo de indias" del ensayo de políticas económicas que a la luz de los antecedentes; aún antes de yo nacer este problema existía.

La inflación acumulada en la era Cristina llegó al 140% de acuerdo a las cuestionadas mediciones oficiales que además fueron demolidas en el Instituto de Estadísticas que se convirtió en el Diario de Irigoyen", aquél que publicaba solo las noticias que eran convenientes que leyera un Presidente en 1930 y que después se convirtiera en leyenda. Más allá de si fue cierto o no; mentirnos a nosotros mismos no dio resultado ni en aquella época ni en la actualidad. Es más, la mentira; tarde o temprano siempre se devela por lo tanto en sí misma es una estafa, más allá donde se aplique.

Parche por aquí, mentira por allá, festival de planes sociales y jubilaciones sin aportes más acá; en fin ahora nos enteramos que todo eso nos dejaba un hueco profundo que ahora hay que rellenar, el problema es que no sabemos con qué, y nos preguntamos ¿de dónde sale el relleno? La respuestas es una sola ... de la gente. De usted, yo, el vecino, el comprovinciano el villero y el trabajador: Una vez más, el pueblo.

Lo peor de todo, es que nunca tenemos certeza de que esta sea la última vez. Nos explican que es una cuestión de confianza y la economía se basa en ello, pero resulta muy difícil lograr confianza cuando siempre fuimos engañados. Es como pedirle a la esposa del marido infiel que le tenga confianza cuando toda la vida el hombre le puso los cuernos. Es imposible.

Nos espera un camino difícil, donde aceptar la realidad es el primer paso para poder transitarla. Esto recién empieza y el hecho de que se haya hecho una "costumbre" vivir con inflación de ninguna manera significa que estemos dispuestos a vivir entregados.

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