Política
Domingo 17 de Diciembre de 2017

Hoy se gobierna más con expectativas que realidades

El gobierno apuró la aprobación de leyes que tenían un fuerte costo político. No pudo pasar la reforma previsional que había modificado Pichetto en el Senado.

Las decisiones que se están apurando en estos momentos apuntan a la vieja filosofía de Miguel Bein: "Años pares el ajuste, impares avanzamos con todo ". La clave, las elecciones de 2019.

La suba del precio de la nafta, las tarifas de luz, gas y prepagas llevara la inflación de diciembre al 2,5 % y en el año 23,5 por ciento.

Además, las paritarias en definitiva seguirán con la cláusula gatillo. Es decir, año par, los salarios no le ganarán nada a la inflación.

La consigna: hay que mantenerse firmes con los empleados del Estado y los docentes, no hay margen, para aumentos importantes.

Muchos funcionarios que tienen la orden de no renovar todos los contratos que vencen en diciembre, titubean. Pocos quieren asumir el papel de médicos cirujanos. Están para las maduras, pero no para las duras.

Inflación todavía elevada, tasas altas, bancos que tienen problemas para conseguir pesos y prestarlos. Faltan las tarifas del tren, colectivo y subte.

Resultado del análisis: El 2018 la economía bajará por lo menos un cambio.

Los subsidios energéticos van camino a ser reducidos drásticamente.

El objetivo, achicar el déficit fiscal. También hay un incentivo para que inviertan las empresas. Lo raro es lo que pasa con los combustibles. El consumo de nafta a pesar de los aumentos creció 10 % en octubre y 20,5 % la nafta premiun entre enero y octubre.

Lo mejor, las importaciones energéticas este año serán 5.800.- millones de dólares contra 11.454.- millones de 2015.

Para el año que viene la hoja de ruta indica.

Uno: Nación, provincias y municipios tienen prohibido aumentar la planta de empleados.

Dos: Monitoreo mensual, para bajar el "rojo fiscal".

Tres: Nada debe crecer por encima de la inflación. El Banco Central, dice 10 % para todo el año, las empresas calculan 16 %.

Cuatro: Cortar la inercia de la suba de precios.

Cinco: Recorte de personal contratado, 18 % menos.

Seis: Cesantías en la Anses y Enacon.

Siete: Ley de Responsabilidad Fiscal, las provincias si no cumplen, no tendrán auxilio financiero.

Ocho: María Eugenia Vidal impulsa una ley que obliga a los municipios a no tomar un solo empleado más.

Este año, aumentaron 2 % la cantidad de gente en los principales municipios.

Nueve: lo peor de la inflación lo ven en abril y octubre.

Todavía el crecimiento de la economía se mantiene firme por el impulso que le dieron desde mayo. Por esa razón no fue extraño que en la encuesta de Poliarquía el 47 % aprobara al gobierno contra un 41 %. La clave sigue siendo la edad. Mayores de 50, un 61 % apoya contra 24 % negativo. Menores de 30 años, 36 % apoyan contra 37% negativo.

La clase media con los tarifazos es la más golpeada.

El diputado nacional por el Frente Renovador, Daniel Arroyo me señaló: "El gobierno hace política del siglo XXI, nosotros nos quedamos en el siglo XX". "No hay que dar consignas, hoy tenés que hablar con la gente".

Lo que es cierto, es que todavía no se vieron resultados claves en economía.

Los jueces le dieron un apoyo importante a la consolidación de Cambiemos.

Hoy se gobierna más con expectativas que realidades. Las promesas se tendrán que sostener. La economía no amplía el margen de maniobra. Hoy todo lo contrario. El gobierno que defiende la bandera del gradualismo se dio cuenta que en estos meses debe apurar el paso. Dentro de un año será imposible bajar el gasto. En ese momento, todos se van a dedicar a las elecciones presidenciales. Si, indican el trabajo "sucio" hay que hacerlo. Ahora es el momento. Después será muy difícil.

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