La primera amenaza había sido descubierta a las 16.10 en un baño de mujeres del cuarto piso. Se trataba de una hoja con un mensaje manuscrito y pegado con cinta a una pared, en el que se advertía: “Hay una bomba. Voy a volar todo”.
Tras ese hallazgo, la persona que encontró el papel dio aviso al personal de seguridad, que alertó a la policía. La situación derivó en la evacuación del edificio, incluido el auditorio Eloy Camus, donde se desarrollaba el I Congreso de Cibercrimen, Ciberdefensa e Inteligencia Artificial.
En el lugar trabajaban efectivos policiales, Bomberos, personal de la Comisaría 4ª y representantes de la UFI Genérica. Criminalística también intervenía para recolectar pruebas y buscar posibles rastros en los lugares donde aparecieron los mensajes, entre ellos huellas dactilares.
El segundo hallazgo obligó a mantener la atención sobre otro sector del edificio y prolongó la incertidumbre mientras avanzaban las inspecciones. Las tareas buscaban determinar si existía un riesgo concreto y establecer el origen de las amenazas.
El episodio se produjo, además, cinco días después de otra amenaza que había generado un operativo en el mismo edificio y que resultó falsa. Sin embargo, hasta el momento no se confirmó oficialmente si existe una relación entre aquel antecedente y los mensajes encontrados este martes.