En un primer momento, intercambiaban videos de visualización única y el hombre le transfería dinero a la mujer en concepto de regalos. Esos pagos, realizados desde Mercado Pago a una cuenta bancaria del BBVA, habrían alcanzado cerca de 2 millones de pesos.
El escenario cambió cuando el denunciante recibió un mensaje de una persona que decía ser la pareja de Genovese. Le aseguró que se había enterado del vínculo y lo amenazó con ir a buscarlo. Ante el temor, el hombre terminó entregando otros 150.000 pesos.
Después de ese episodio, la mujer volvió a contactarlo, le pidió disculpas por lo ocurrido y le prometió un encuentro presencial. También le solicitó ayuda económica. El hombre accedió y ambos viajaron a Mendoza. Sin embargo, según la acusación, después de esa estadía Genovese le envió un video íntimo en el que aparecían juntos y comenzó a exigirle nuevas sumas de dinero.
Con ese material como elemento de presión, le habría reclamado 2,5 millones de pesos y amenazado con presentarse en su domicilio si no pagaba. Acorralado por la situación, el denunciante habría tenido que solicitar préstamos para reunir el dinero y concretó dos transferencias bancarias.
Pero las exigencias no habrían terminado ahí. La mujer volvió a reclamar otros 2 millones de pesos y, esta vez, aseguró que ya había contactado por redes sociales a la hija del hombre. A la presión se habría sumado otra mujer, señalada como prima de Genovese, que también lo habría hostigado para que entregara dinero. Mientras tanto, la imputada habría continuado enviándole correos electrónicos.
La situación llevó al hombre a contarle lo ocurrido a su familia y, el 24 de junio de 2026, a presentar la denuncia penal.
Durante la audiencia también se mencionó una denuncia presentada en 2025 por otro hombre contra Genovese por un presunto hecho de chantaje. En aquel caso, la UFI Delitos Especiales no habría reunido elementos suficientes para avanzar con una imputación y la investigación terminó archivada. Ese antecedente, por sí solo, no acredita responsabilidad en la nueva causa.
En esta oportunidad, las pericias digitales se convirtieron en una pieza central de la investigación. El 22 de julio de 2026, se realizaron allanamientos y se secuestraron dispositivos electrónicos pertenecientes a Genovese y a su prima.
Según lo expuesto en el proceso, las pericias informáticas del 29 de julio permitieron encontrar correos electrónicos vinculados con las presuntas amenazas y registros de las transferencias bancarias.
Con esos elementos, el juez de Garantías Diego Sanz formalizó la investigación preparatoria contra Genovese por el delito de chantaje. La mujer estuvo asistida durante la audiencia por el ayudante de la Defensoría Oficial Maximiliano Vedia.
El magistrado estableció un plazo de seis meses para profundizar la investigación y fijó medidas de conducta mientras avanza el expediente. La imputada deberá presentarse una vez al mes en la comisaría más cercana a su domicilio, someterse al proceso sin entorpecerlo y cumplir una prohibición absoluta de acercamiento y de cualquier tipo de contacto con el denunciante.
La causa deberá establecer las responsabilidades por los hechos denunciados. Por ahora, Genovese está imputada y la investigación continúa; la formalización no equivale a una condena.