Policiales
Lunes 05 de Agosto de 2019

Sospechan que roban cadáveres para realizar ritos satánicos

Hay cuatro casos de robos comprobados en los cementerios de Miramar y Otamendi. Unas cuatro parejas pidieron exhumaciones

El primer caso causó estupor, conmoción y dolor. Con los siguientes creció la indignación. Y con el cuarto y último, hace dos semanas, llegó la paranoia. Es que los recientes robos de cadáveres de bebés en dos cementerios del partido de General Alvarado no solo fueron un golpe durísimo para las familias que resultaron víctimas del inmoral acto, sino que, además, parecen haber acabado con la paz de al menos otras tres parejas que tienen hijos allí enterrados y ahora piden la intervención del Estado. Frente a esta sucesión de hechos, temen estar dejando flores sobre tumbas con ataúdes vacíos.


Hasta ahora la investigación judicial no tiene sospechosos a la vista. Apenas la hipótesis que vincula estos sucesos con prácticas o rituales de algún culto, eventualmente de una secta. Hay algo más llamativo aún, que agrava el desconsuelo de los damnificados: la legislación vigente no tipifica como delito la sustracción de restos humanos. Apenas se la considera una contravención, un hecho menor.


Las autoridades municipales, también impactadas. Por lo pronto, dispusieron vigilancia permanente con personal de la Guardia Urbana e instalaron reflectores y cámaras para monitorear y grabar durante las 24 horas los movimientos dentro de los cementerios de Miramar y Comandante Nicanor Otamendi. Además ofrecen una recompensa de $100.000 para quien aporte datos que encarrilen la investigación.


"También acompañamos a familiares damnificados en la elaboración de un proyecto de ley para que se tipifique y se fije una pena para el robo de cadáveres", confirmó a LA NACION la secretaria de Gobierno de General Alvarado, Eugenia Bove. Hicieron esa presentación en el Congreso hace un año; por ahora, sin avances en su tratamiento.


La macabra historia comenzó en marzo de 2017 cuando un ciclista encontró el cuerpo mutilado de un niño en el arroyo La Totora. Se trataba de Matías Valentino Fernández, que había muerto a principios de ese mes, asfixiado con un globo, y fue sepultado en Otamendi. Allí se confirmó que el féretro había sido forzado. Por el caso estuvieron aprehendidos el responsable de la casa funeraria donde habían velado a Matías y al sepulturero, que fue acusado de falso testimonio.




El 24 de diciembre de ese mismo año los padres de Ciro Aranda, de 14 meses, advirtieron que el ataúd que debía guardar sus restos estaba en depósito, pero vacío. Lo informaron a los responsables del lugar.




Los dos nuevos casos se dieron el mes pasado, en el cementerio de Miramar. Noelia, mamá de Ciro Lescano, advirtió que había tierra removida en la tumba de su hijo, que había muerto cuando tenía cuatro meses de neumonía. Y se estremeció cuando encontró, tirado a un costado, el chupete que el bebé usaba y que ella había dejado dentro del cajón. Logró que se verificara y comprobara lo que presumía: alguien había robado el cuerpo.



Se ordenó un rastrillaje por la reserva forestal aledaña. Solo se encontraron un pantalón y una bata de bebé. Noelia no los reconoció como propios, pero acertó al tomar una foto del hallazgo y publicarla en Facebook. Así aparecieron los padres de Liam Rodríguez, de 2 años, muerto el verano pasado cuando se le cayó un televisor sobre la cabeza. Y otra vez el drama: se ordenó la exhumación y la fosa estaba vacía.




"Quiero que aparezca el cuerpo de mi hijo, quiero tenerlo en un lugar donde ir a llorarlo y dejarle una flor", insistió Noelia Lescano, que encabezó ya varias protestas frente al palacio comunal para exigir respuestas para este y los demás casos.




El fiscal Alejandro Pellegrinelli, que llevó las causas por estos últimos dos hechos, confirmó que siguen distintas pistas y que todo se orienta hacia alguna persona o grupos que practican rituales con restos humanos. "Estamos tratando de tomar lo investigado en los casos de Otamendi para continuar algunas líneas abiertas", sostuvo.




Pellegrinelli cubrió, durante la feria judicial, la fiscalía descentralizada de Miramar; hoy tomará provisionalmente el turno el fiscal Rodolfo Moure. (Fuente: La Nación)




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