Policiales
Miércoles 10 de Enero de 2018

Niños descuartizados en Brasil: aseguraron que el prófugo que los compró es misionero

Jorge Adrián Alves, de 33 años, está fugitivo de la Justicia brasilera por el homicidio de los chicos que tendrían entre ocho y doce años. Aún se desconoce la identidad de los menores.

Las víctimas, dos menores de 8 y 12 años oriundos de la Mesopotamia argentina, eran hermanos y habrían sido entregados por un argentino a cambio de un camión. Este martes se supo que el prófugo finalmente es misionero.



Las víctimas, dos menores de 8 y 12 años oriundos de la Mesopotamia argentina, eran hermanos y habrían sido entregados por un argentino a cambio de un camión. Este martes se supo que el prófugo finalmente es misionero.

Se trata de Jorge Adrián Alves (33), nacido en Bernardo de Irigoyen, cuyo último paradero es un verdadero misterio. Las autoridades del país vecino investigaban la procedencia del sospechoso. Finalmente, se pudo confirmar que es de Misiones.

Mientras tanto, con respecto a los dos niños, si bien se presume que podrían ser familiares del prófugo, hasta el momento no había mayores novedades. Las autoridades brasileras aseguran que son oriundos de una localidad de Corrientes, en razón de los contactos que Alves tendría en la provincia vecina. Sin embargo, tampoco se descarta que puedan ser misioneros.

No obstante aquello, hasta el momento las autoridades provinciales no habían recibido pedidos de colaboración por parte de los investigadores brasileros, algo que -se supone- tendrá lugar en las próximas horas.

Por el momento, de lo informado por las autoridades de la Policía Civil de Novo Hamburgo, se sabe que Alves habría sido quien trasladó a los niños a Brasil y los entregó para el sacrificio humano. Incluso se aseguró que podría haber formado parte del ritual.

Para aquello, habría "comprado" a los menores con un camión robado en un país vecino. Lo dicho anteriormente: no se descarta que los niños sean familiares de sangre del sospechoso buscado, aunque residentes en Corrientes. Nada se puede afirmar o descartar en ese sentido hasta tanto sean identificados los restos.

Mientras tanto, en Brasil, la población "gaucha" no sale de su asombro por lo ocurrido. Al respecto, ayer finalmente rompió el silencio uno de los hijos del brujo detenido, presunto autor del rito en el que los niños -que serían argentinos- fueron descuartizados, quien defendió la inocencia del apresado.

El origen de los niños

"La información que tenemos es que se trata de una localidad muy pequeña de la provincia argentina de Corrientes. Los niños habrían sido cambiados por un camión y traídos así a Brasil", dijo el delegado Moacir Fermino, a cargo de la investigación.

"La principal hipótesis se sostiene en lo que habría sido un sacrificio de magia negra, en un templo dedicado a Satanás", subrayó el funcionario quien, casualmente, aseguró horas atrás en conferencia de prensa que llegó a los cuatro detenidos que tiene la causa mediante "revelaciones divinas". De allí que la operación fue bautizada como "Revelación de Dios".

La investigación se inició el martes 4 de septiembre de 2017 con el hallazgo de los dos cuerpos descuartizados en el barrio Loma Grande. Estaban ocultos en bolsas y cajas de cartón, en un malezal, en una zona rural.

Las pericias realizadas confirmaron que las víctimas eran hermanos entre sí -un varón y una niña- y tenían entre 8 y 12 años. Los cráneos siguen sin aparecer.

El 27 de diciembre del año pasado la Policía Civil de Rio Grande Do Sul finalmente apresó al brujo Fernández Rodríguez y a otras tres personas: Jair Da Silva, empresario que encomendó el ritual para obtener prosperidad económica, a cambio de 25 mil reales; Andrei Jorge Da Silva, uno de los hijos de Jair; y Márcio Miranda Brustolin.

En tanto, la causa continuaba anoche con tres prófugos. Se trata de Anderson Da Silva, otro hijo de Jair; Paulo Ademir Norbert Da Silva, socio del mismo Jair; y el misionero Alves, acusado de proveer los niños para el sacrificio que conmueve tanto a Rio Grande Do Sul como, ahora, también a Misiones.

(Fuente: Primera Edición)

Comentarios