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El damnificado había pactado reunirse con un hombre de apellido García, para cambiar dólares por pesos argentinos. Nada hacía sospechar que se trataba de una estafa, ya que García se había hecho pasar por un médico que trabajaba en dicho centro de salud.
El encuentro fue en ese lugar. Allí la víctima, de apellido Albors, entregó los dólares en una bolsa y se quedó esperando al presunto profesional que le dijo que iba hasta el consultorio a buscar la plata.
Los minutos pasaron, pero García no salía. Cuando el damnificado ingresó a preguntar por el profesional le explicaron que nadie con ese nombre trabajaba allí.
El damnificado realizó la denuncia y ahora esperan las cámaras de seguridad del centro de salud como del CISEM para dar con el estafador.