Policiales
Jueves 30 de Noviembre de 2017

Familia que mató a su padre: las razones del crimen y los huevos revueltos de la suegra

La madre de la mujer de la víctima confesó que los involucrados contrataron a un sicario por "38 mil pesos, aunque todavía le deben 10 mil".

El asesinato del comerciante de Río Gallegos Vicente Maillo ofrece cada vez, detalles más escalofriantes. Ahora su suegra, María del Carmen Espiritoso, convertida en la principal instigadora del crimen admitió haber pagado a un sicario para que lo mate y colaborar con el crimen.


Según la mujer, que ya tiene 83 años, el móvil del aberrante homicidio sería la violencia ejercida por Maillo contra su hija. Dijo que al sicario le pagaron 38 mil pesos, pero que todavía le deben 10 mil.


Pero hay otros detalles que trascendieron del expediente: la anciana, que pasa sus días en el Hotel Los Pinos de Río Gallegos con custodia, contó que la noche del asesinato le preparó a su yerno unos huevos revueltos en los que puso varias pastillas de Alplax molidas, provocando la indefensión de Maillo, que quedó sedado casi de inmediato.


La autopsia comprobó que al hombre le habían proporcionado algún tipo de sedante para adormecerlo.


La mujer dijo que la decisión que tomó fue porque su hija quería separarse pero él comerciante no. Con un testimonio que habla de violencia doméstica, la anciana pretendió correr el eje del móvil económico detrás del homicidio, según cuenta el diario santacruceño Tiempo Sur.


En realidad la versión más fuerte en cuanto al asesinato es que la familia "se disgustó" porque Maillo iba a dejarlos afuera de una herencia de unos 17 millones de pesos más algunas propiedades. Por eso decidieron matarlo.


Los nuevos detalles de la suegra acerca del crimen del comerciante apuntan a dejar afuera de la escena a la viuda, Susana Reina (54), y sus hijos Luis (23) y José (34), a los que el comerciante les puso su apellido y que ya estaban sospechados.


Cabe señalar que en la primera versión que dio la familia, la esposa del comerciante dijo que ese jueves 16 de noviembre entró a su casa después de la una de la madrugada y que al hacerlo, un delincuente la forzó a ingresar con ella. Entonces, el ladrón mató a su marido de cuatro puntazos y a ella la dejó maniatada pero sin ningún rasguño hasta que llegó uno de sus hijos, la rescató y juntos dieron aviso a la Policía.


Esta versión no pudo ser corroborada por las cámaras de seguridad porque las cámaras del comerciante no tenían registro de esa jornada.


Acorralada por la recolección de pruebas contra la familia, la suegra de Maillo confesó su participación en el crimen. Aunque los investigadores coinciden en que se trató de una jugada desesperada, ya que por su avanzada edad, la anciana no podrá estar en cárcel común. Tendrá domiciliaria y el resto de su familia "despegada" del crimen.


La mujer relató que tomó la decisión de mandar a matar a su yerno porque él ejercía violencia de género contra su hija. Dijo que ella hacía tiempo quería separarse, pero que el comerciante se rehusaba y le hacía la vida imposible.


Además, la anciana habría mencionado que pactó con el sicario pagarle la suma de 38 mil pesos, de los cuales 28 mil habrían sido entregados de forma previa al crimen, quedando pendientes todavía otros $10 mil.


Maillo era muy querido en Río Gallegos, donde tenía dos bazares que había heredado de su padre. Era un hombre trabajador y ahorrativo pero además había cobrado herencias de sus padres y de su hermano Ernesto. En sus cuentas bancarias habría cerca de 17 millones de pesos.

Maillo quería repartir ese dinero en vida y los iba a destinar a otros familiares, como a los hijos de su hermano. No tenía en cuenta a su clan familiar más cercano y eso le resultó fatal.

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