Policiales
Martes 13 de Febrero de 2018

Este es el relato de tres sobrevivientes al entrenamiento de la Policía de La Rioja

Tomaron agua del inodoro y de una pileta abandonada. Algunos sufrieron quemaduras. Mirá los chats que se enviaron entre los compañeros del cadete muerto.

La muerte de Emanuel Garay (18) puso en evidencia las brutales prácticas que se realizaban en el examen físico para ingresar a la Escuela de Policía de La Rioja. En las últimas horas, algunos de los jóvenes que participaron de esas pruebas se animaron a romper el silencio para denunciar cuáles fueron algunas de las torturas que sufrieron.


"No nos dejaban tomar agua. Y si querías tomar, te daban de baja", recordó una de las chicas que participó del denominado "bautismo" para ingresar a la fuerza de seguridad.


Según sus relatos, los ejercicios se iniciaban a primera hora del día, entre las cinco y las seis, y se extendían hasta pasado el mediodía, cuando la temperatura rondaba los 40 grados.


"Nos tiraron al suelo, nos hicieron trotar y no nos dieron agua, lo primordial para el cuerpo humano. Empezábamos a las 7.30 de la mañana y seguíamos hasta la 13. ", recordó Jorge, uno de los cinco aspirantes que continúan internados tras aquel episodio, que se produjo el lunes 5 de febrero.


Muchos de los cadetes recurrieron a lo impensado para sobrevivir: tomaron agua de una pileta abandonada y hasta de los inodoros de los baños.


"Había una pileta con agua podrida y sapos. Cuando trotábamos pasábamos por ahí. Y nosotros tuvimos que tomar agua de ahí para sobrevivir", agregó Jorge.


Una de las mujeres agregó que fue a escondidas y tomó "agua del baño por la desesperación" y detalló: "De la canilla no, era del inodoro".


Hernán Maya es otro de los jóvenes que participó de la brutal prueba. En declaraciones a TN reconoció que bebió de la pileta abandonada que, indicó, tenía "el fondo verde" por el estado de descomposición.


"Nos negaron el agua. Era todo para comernos psicológicamente", denunció.


Según reconstruyeron, los instructores los hacían correr con 40 grados de calor y realizar ejercicios sobre una cancha de básquet conocida como "La Sartén", donde muchos sufrieron quemaduras.


"El piso estaba tan caliente que no se aguantaba, te quemabas entera. Yo me quemé los pechos y la cara", reveló una joven aspirante.


La joven agregó que fue en ese lugar donde vio que Garay se descompensó y cayó al piso.


"El instructor decía: 'Si se tiene que morir, que se muera, que lo dejen ahí'. Pasaron como quince o veinte minutos, vienen dos cadetes, lo agarran a Emanuel y lo ponen a un costado como si fuese un animal", recordó.


Agregó que luego observó cómo Garay comenzó a "convulsionar" por lo que apareció una enfermera que le tiró agua. "El instructor que estaba ahí pensaba que se hacía el desmayado", lamentó.


"Cuando él (Emanuel Garay) cae, a nosotros nos hacen tirar al piso y que nadie vea", amplió Jorge.


Muchos de los cadetes que se animaron a hablar prefirieron mantener en reserva su identidad por temor.


Al respecto, uno de los cadetes explicó que durante la prueba "les dijeron que no hablaran porque los valores de la institución valían más que la vida de ellos".


La joven que tomó valor para contar lo que sucedió dijo que muchas de las chicas que participaron del examen de ingreso "están quemadas, golpeadas", pero reconoció que "ninguno quiere hablar".


"Sí, temí mucho por mi vida, por mi familia, temí muchísimo. A mis familiares les dijeron que yo estaba drogado, que antes de entrar a la escuela yo me drogué para aguantar el curso", dijo Jorge.


Emanuel Garay murió tras cinco días de agonía y la autopsia determinó que falleció por un cuadro de "deshidratación aguda grave e insuficiencia renal".


Chats entre los compañeros del cadete muerto


"Deberíamos juntarnos y salir a contar la verdad". El mensaje fue escrito en un grupo de WhatsApp integrado por los cadetes de primer año de la escuela de Policía de La Rioja. Muchos de ellos fueron víctimas y testigos directos del brutal entrenamiento que terminó con la muerte de Emanuel Garay (18).


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Sin embargo, no todos están dispuestos a hablar. Telefe Noticias reveló conversaciones en las que otros integrantes del grupo -llamado "Aspirantes a Cadetes 2018" - aconsejan "quedarse en el molde" y esperar las directivas de los superiores.


"Llamen o no llamen se tienen que callar. No se metan. Si los directivos piden que digamos la verdad, recién ahí hablen. Piensen", reclama uno de los protagonistas del chat.


Otro desliza una amenaza a quienes piensan contar su verdad a los medios. "No sean chiquilines... ya no están en la secundaria... aprendan a respetar y quedarse en el molde".


En un mensaje previo, uno de los aspirantes había dado más detalles sobre las torturas a las que fueron sometidos los ingresantes, en el primer día de su instrucción. "Lo más feo fue verlos a nuestros compañeros ahí muy mal y que los otros no nos dejaran ayudarlos", explica.


Según ese mismo testimonio, cuando alguno de los jóvenes se desmayaba por la brutal exigencia, a más de 40 grados de temperatura y sin la posibilidad de tomar agua, la orden de los superiores era no hacer nada. "Déjenlo solo que se muera al marica ese", gritaban.


(Fuente: Clarín)

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