Policiales
Viernes 22 de Noviembre de 2019

El fiscal del caso Ángeles Rawson, condenado por abusar de su expareja y acosar a sus compañera de trabajo

Julio César Castro fue denunciado por su exesposa. Además, tenía un sumario administrativo por acoso sexual y laboral.

El suspendido fiscal Julio César Castro fue condenado por unanimidad a seis años y seis meses de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 8 de la Capital Federal por abuso con acceso carnal en contexto de violencia de género contra su expareja. Hace 12 años formaba parte de la unidad especial de investigación de delitos contra la integridad sexual y cumplió el rol del acusador en el juicio contra Jorge Mangeri por el femicidio de Ángeles Rawson.


La carrera en ascenso del fiscal se desmoronó en medio del escándalo personal y de varias denuncias en su contra además por acoso sexual y laboral. Minutos antes de escuchar la decisión de la Justicia, Castro hizo uso de sus últimas palabras y volvió a proclamar su "inocencia", señaló la agencia Télam.


Castro, que mantuvo la vista baja durante casi toda la audiencia, se agarró la cabeza mostrándose sorprendido al escuchar la sentencia. A pesar de ello, no irá preso hasta tanto esta quede firme.


La expareja del fiscal, una abogada 25 años menor que él, fue quien lo llevó al banquillo por una seguidilla de episodios ocurridos entre octubre de 2016 y marzo de 2017. Para la fiscal del caso, Luz Castany, existía una "profunda asimetría" entre la víctima y el victimario, al considerar que ella recién iniciaba su carrera profesional y él ya era un reconocido fiscal, con 35 años de trayectoria y en camino de convertirse en camarista.


Teniendo en cuenta ese contexto, como así también las pruebas y circunstancias de los hechos, la fiscal solicitó que se condene a Castro a seis años y seis meses de prisión, por considerar acreditada su responsabilidad en los delitos de abuso sexual con acceso carnal reiterado en dos oportunidades en concurso real con lesiones leves, en perjuicio de su ex pareja, y en un contexto de violencia de género.


"Castro gozaba de reconocimiento en el ámbito judicial, era una persona influyente, con contactos; o al menos esa era la impresión que quería causar en la víctima, quien lo admiraba y respetaba profundamente", sostuvo Castany en su alegato en el juicio.


También pesaron a la hora de definir la condena los antecedentes de Castro, que tenía además un sumario administrativo por varias denuncias por acoso sexual y laboral. En esta línea, la fiscal no solo dio por probados los hechos sino que remarcó la existencia de "un patrón de conducta por parte del fiscal respecto de empleadas o funcionarias mujeres".

Comentarios