Policiales
Miércoles 06 de Diciembre de 2017

Cinco años de impunidad por Ariel Tapia: la historia de un caso sin resolver

Los errores de la Policía, la imprecisión de la Justicia, la falta de pruebas, las evidencias contaminadas y los problemas entre familiares, hicieron que fuera un hecho trascendente. Por este episodio, sin respuestas, se abrió una división nueva en la fuerza provincial y se cambió el protocolo de búsqueda de personas.

/// Por María Eugenia Vega

El caso Ariel Tapia sigue sin respuestas. Parece que hubiera sido ayer la noche de martes 6 de diciembre de 2012 cuando se produjo el hallazgo de su cadáver dentro de una heladera, después de buscarlo por cinco días en villa Angelita. Hoy, a cinco años de ese episodio lamentable y doloroso, el silencio es la vedette.


Cuando encontraron a Ariel, hubo revuelo y la noticia se convirtió en prioridad para los medios locales y nacionales. En ese momento, las pantallas y los portales mostraban las tres primeras detenciones: la madre del niño, Alejandra Silva, uno de sus hijos -que había quedado a cargo de Ariel- y su pareja Franco Sifuentes. Pero pocas horas después, recuperaron la libertad.


Es cierto que mucho se dijo sobre ellos y que las especulaciones llegaron al punto de señalar que se trató de un "ajuste de cuenta por drogas", cuyo principal responsable había sido Sifuentes. Esas sospechas nunca fueron fundamentadas y no existió una sola imputación. Meses más tarde, tres aprehensiones nuevas por un llamado telefónico. Un supuesto testigo aseguraba conocer al "asesino de Ariel" porque, al parecer, el victimario lo había revelado en una noche de tragos. Por esto último, los detenidos - de apellido Leguiza (20) y Olivera (24)- no duraron mucho tiempo tras las rejas.


Luego de eso, llegó el silencio absoluto en el despacho del juez Benito Ortiz. Este magistrado había asumido la titularidad del 1° Juzgado de Instrucción, poco antes de ocurrido el episodio. Aunque se mostró dispuesto y respondió preguntas en un primer momento, su hermetismo lo marcó por años, luego de haberse declarado "frustradas" sus resoluciones.


Mientras tanto, salían a la luz los errores que comentó la Policía en la escena del crimen. Los procedimientos que no se pueden hacer se hicieron y eso obstruyó parte de la investigación. Los efectivos de la seccional 29° de Santa Lucía quedaron en el ojo de la tormenta. Se los acusó de no haber dado importancia a la primera denuncia que se realizó por la desaparición de Ariel (el 1 de diciembre de 2012); y de no haber rastreado correctamente la zona cuando se lo pidió el jefe de Policía. En ese entonces, el cargo era ocupado recientemente por José Luna.


La seguridad de los ciudadanos se puso en tela de juicio luego del escándalo que se desató por las desafortunadas declaraciones de quien estaba a cargo del Ministerio de Gobierno: "Son cosas de chicos", dijo Adrián Cuevas, al responder sobre el accionar del Estado frente a la desaparición del niño. Luego de haber aparecido sin vida dentro de una heladera, estas palabras derivaron en una fuerte crítica contra el protocolo de búsqueda de desaparecidos. Por eso, a fines del año 2015 la Policía provincial inauguró la división de "Búsqueda y Rescate de Personas".


Hoy, a cinco años de ese hecho, sanjuan8.com, intentó consultarle telefónicamente a Cuevas, sobre las disposiciones que se realizaron en aquel momento: "No voy a dar declaraciones al respeto. Todo lo que tenga que ver con ese caso hay que hablarlo con el juez", respondió y colgó.


Las pruebas contaminadas

La noche que encontraron al niño, un olor nauseabundo había alarmado a los vecinos quienes habían llegado primero al baldío ubicado a 60 metros de la casa del niño. Los curiosos comenzaron a abalanzarse sobre el alambre de púa que dividía el terreno descampado y la prensa no tardó el copar esa especie de tribuna, que se había formado en el perímetro. Dentro de la escena, cientos de policías, muchos de ellos nada tenían que hacer ahí.


En ese momento, no tardaron a aparecer las declaraciones oficiales. Desde la Justicia dijeron que "por haber sido una heladera, que estaba al rayo del sol, que pasó muchos días sin ser descubierta, que fue sensible al tacto de "muchos" no pudieron encontrar pruebas claras contra nada.


Como San Juan no contaba con herramientas para determinar cierta evidencia crucial, que ahora deben realizarse en el nuevo Laboratorio Forense, tuvieron que enviar a Salta parte de lo recabado en la escena del crimen. El especialista que recibió la evidencia fue Pedro Villagrán. Este hombre habló con sanjuan8.com y fue claro. "Las muestras que se enviaron al laboratorio fueron entomológicas (análisis de insectos en el cadáver), prendas encontradas, de manchas, genéticas y de tipo criminalísticas. No recuerdo bien los resultados no es probable que se contaminen ni en el camino, ni el laboratorio por tiempo de espera. Es difícil si la muestra fue bien tomada, bien rotulada y bien conservada que en el camino haya habido contaminación", resumió.


En aquel momento, cuando la prensa comenzó a presionar por una respuesta en el caso, las autoridades judiciales salieron a decir que "el cadáver habló poco" y que "la prueba se echó a perder camino a Salta" y que no pudo arrojar resultados satisfactorios. Sin embargo, esa versión derribada por el ingeniero que trabajó con el material. "Si hubo contaminación fue en el origen de la escena. Antes del levantamiento de muestra, por desconocimiento o por lo que fuera", sentenció.

Lo cierto es que nunca se supo con certeza lo que pasó la noche que, en ausencia de su madre, Ariel desapareció. Este caso impune, sigue latente en la memoria de los sanjuaninos.

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