Policiales
Jueves 05 de Abril de 2018

Caso Camila: la Corte Suprema pidió el expediente de Oris para analizar su condena

La Justicia local había condenado al padrastro de la nena del milagro de Brochero a cumplir una pena de 17 años de prisión por las lesiones gravísimas que le provocó. No es habitual que suceda, pero la Justicia Nacional intervino con una solicitud.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación intervino en la causa de Pedro Oris contra Camila Brusotti. Fue por la pena de 17 años de prisión por lesiones gravísimas que la Corte local le había confirmado. Esta sentencia había sido apelada por la defensa de Oris -representada por Leonardo Arancibia- y fue respondida por el Máximo Tribunal de Justicia de la Nación, nueve meses después. Es que, pidió las actuaciones que se realizaron para entender el porqué de esa condena.



Esto se produce porque la defensa del padrastro de Camila había presentado este recurso en julio de 2017. No es común que la Corte Suprema responda, pero esta vez lo hizo. Los argumentos en los que se basó el abogado defensor para pedir la mirada del Tribunal Superior fue que en el juicio no se comprobó que Oris le diera la patada en la cabeza que dejó a la nena al borde de la muerte. Según expuso el Arancibia, la nena nunca señaló a Oris como un agresor con estas características.



En realidad, cuando se realizó el juicio por el hecho que terminó con Camila Brusotti en coma por golpes (cuya recuperación fue considerada un milagro por la Iglesia Católica, atribuido al Cura Brochero) la Sala I en lo Penal condenó a Pedro Oris a 9 años de prisión efectiva, pero la Corte local subió esa pena a 17 años, por pedido de la querella. Lo mismo pasó con Alejandra Ríos, la madre de Camila, que recibió una condena de 6 años, pero fue revocada y se elevó a 10. En limpio, el padrastro de la niña pasó a tener casi el doble de la condena que impusieron en un primer momento. Ahora, esto podría ser revisado por las autoridades judiciales de la Nación y hasta, revocado.


Un caso indignante

Todo comenzó el 29 de octubre de 2013, cuando Alejandra Ríos llegó con Camila en brazos, casi muerta, diciendo que la nena se había caído del caballo. Las lesiones que advirtieron los médicos del CIMyN fueron concluyentes: a la niña la habían golpeado, por eso pidieron la intervención de la Policía. Días después, Ríos se quebró y contó que fue Oris, su pareja, quien le había dado una paliza, pero los investigadores no le creyeron y la detuvieron por ser cómplice del hecho y por haber mentido, en su momento. Entonces, Ríos sacó de la galera una nueva coartada.



La madre de Camila dijo que era víctima de violencia de género y que Oris la había amenazado con un arma. Todo esto sucedió mientras la nena peleaba por su vida, por las graves lesiones que le habían causado. Muchos meses pasaron para que el titular del 1er Juzgado de Instrucción, Benito Ortíz, procesara y elevara a juicio la causa con una hipótesis bien formulada. No quedaban dudas de que Camila había sido víctima de reiterados hechos de violencia y hasta se puso de manifiesto un presunto abuso sexual donde, otra vez, señalaron a Oris.


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