Crimen de Florencio Chávez
Jueves 13 de Junio de 2019

A un año de la muerte de Florencio Chávez, la familia revela verdades ocultas sobre su entorno

No era prestamista, el hombre que apareció en su auto con un disparo en la nuca el 23 de junio de 2018, realizaba transacciones monetarias para gente de alta alcurnia. Los familiares buscan Justicia, por el único caso que quedó impune en 2018.

/// Por María Eugenia Vega
La muerte de Florencio Chávez sigue impune desde hace un año. Después de que la Policía descubriese su cuerpo sin vida, en su auto, que yacía sobre la calle Roque Sáez Peña y Landa, el sábado 23 de junio de 2018 y que se hablara de dos posibles hipótesis, reinó el silencio sepulcral. Lo que no se dijo en esa oportunidad es que los contactos que tenía la víctima no eran cualquiera y que ese día estaba a punto de cerrar un negocio grande, muy importante. Por eso no fue a comer a su casa, por eso la demora y por eso, Florencio llamó horas antes de desaparecer a su exmujer, con la que todavía vivía, para pedirle que le tuviera lista una mochila con el contador de dinero.



No se notaba nervioso, ni molesto, ni ansioso. Su humor era el de siempre, sólo que tenía una característica en su personalidad que no favorece en este proceso de investigación: era muy reservado. La familia no sabía que ya había reiniciado su vida y mucho menos, con quién se iba a encontrar la mañana que lo mataron.



Todo hizo suponer que fue un robo, pero quedaron muchos interrogantes. En el auto de Florencio, todavía estaba su billetera y había una caja con cerca de un millón de pesos, en el baúl. Si fue víctima de un robo, ¿por qué no se llevaron lo más importante? El o los sujetos involucrados, se fueron con un maletín, que poseía papeles y con el celular, clave en la investigación.



Se supo oficialmente de boca de la Policía que el arma que utilizaron para dispararle era un revolver calibre 22, según lo determinaron las pericias de Balística. Sin embargo, el arma no apareció. No hubo detenidos sobre el caso porque siempre habló sobre "posibles" y nunca sobre precisos.



Uno de los elementos que encontraron en su bolsillo fue el anillo de casamiento que, según manifestó su hermana Melisa Chávez a sanjuan8.com, siempre llevaba consigo por respeto a la memoria del amor que le tuvo a su expareja Alejandra, la madre de sus tres hijos.



Si bien, con este embrollo se descubrió una parte de su vida que nadie conocía, que ya había iniciado una historia con otra mujer, no hubo elementos para sospechar de nadie que tenga que ver con su entorno. Un familiar de Florencio tuvo contacto con la nueva pareja, pero ella no aportó demasiado.



Es que él era una persona reservada que poco decía. Sólo se mostraba feliz por su trabajo, la tarea que venía realizando desde hacía muchos años. No era prestamista, tal como se dijo, sino que realizaba transacciones cambiarias con dólares, en su "oficina móvil", su auto.



"Florencio desconfiaba de todo el mundo, jamás le iba a abrir la puerta a nadie. Siempre se manejaba con gente conocida y nunca con alguien que no conociera. No metía a cualquiera a su auto", según confió Melisa, sospechan que Florencio se encontraría con alguien esa mañana (antes de su último contacto con la familia, cerca de las 14) para cerrar un negocio importante. Por tanto, él sabía a quién iba a ver y dónde. Ese registro, el de las cámaras de seguridad de la zona, el de las sábanas de llamadas, es el que exige la familia a la Justicia.



El caso de Florencio se convirtió en el único sin resolver en 2018. La hipótesis más fuerte terminó por ser la emboscada mortal para llevarse su dinero, sin embargo hay dudas. La Policía no reveló el resultado de las huellas en el auto, de la sangre en su ropa o de algún indicio que denote la identidad del responsable de su muerte. Que Florencio trabajaba para gente vinculada a las altas esferas políticas era una realidad, que realizaba transacciones para conocidos empresarios, también. Lo cierto es que, el caso permanece en silencio, con un archivo que no se mueve demasiado en el despacho del juez Guillermo Adárvez.

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