País
Domingo 02 de Septiembre de 2018

Valenti: como "arrepentido", podría recibir una pena en libertad

La ley que regula el nuevo estatus prevé reducciones de condena importantes. Tras un mes en la cárcel fue liberado.

Las bondades de arrepentirse ante la Justicia penal no son menores. Romper el pacto de silencio y hablar para que una investigación sea esclarecida conlleva importantes beneficios vinculados directamente al monto de la condena que se recibirá a la hora de la sentencia.

Tanto es así que si el mendocino Rubén Valenti, ex ejecutivo de IMPSA, flamante arrepentido en la causa de los cuadernos de las coimas, acusado de pagar retornos por U$S2,8 millones a ex funcionarios K entre 2008 y 2015, fuera condenado, podría recibir 2 años de cárcel en caso de que le dieran la pena mínima, los que cumpliría en libertad, inclusive si la condena fuera menor a los 3 años.

La suerte de Valenti es también la de la mayoría de los empresarios arrepentidos en la causa de los cuadernos, tal el caso de su jefe máximo, Enrique Pescarmona.

Así está previsto en el artículo 41 ter del Código Penal, tras la sanción de la ley 27304.

Este señala que "las escalas penales podrán reducirse a las de la tentativa, respecto de los partícipes o autores, cuando brinden información o datos precisos, comprobables y verosímiles".

La tentativa está descripta en el artículo 42 y procede cuando se comienza la ejecución de un delito determinado pero no es consumado. Un ejemplo simple es el caso del ladrón que inicia un asalto pero es atrapado sin poder robar nada, no logra consumar el hecho y el robo queda en grado de tentativa.

La tentativa prevé una pena menor que el delito consumado. ¿Cuánto? El artículo 44 del Código Penal dice que "se disminuirá de un tercio a la mitad" de lo que prevé la pena.

Así, todo arrepentido en la causa de los cuadernos y en cualquier otra investigación tienen derecho a ser condenado bajo la escala de la tentativa que se modificará según el delito por el que se lo condene.

Las chances de Valenti

Se sabe que Rubén Valenti fue imputado por asociación ilícita, que prevé penas de 3 a 10 años de cárcel.

También se sabe, pero no trascendió aún, que tendría que estar acusado por otros delitos porque la asociación ilícita castiga la simple pertenencia a la organización criminal. Los delitos que se cometen con la organización se pagan aparte.

La tentativa para la asociación ilícita será 2 años de pena mínima y 5 años de máxima.

Pero el ex ejecutivo de IMPSA no estaría acusado de una sola entrega sino de varias –más de una decena–, por lo cual serían hechos distintos. A cada hecho le corresponde una condena. Lo que hace la técnica jurídica es unificar la pena con la siguiente regla: la pena mínima no se multiplica por cada caso, por lo que sería de 2 años, pero la máxima sí, con lo cual hay que multiplicar los 5 años por 10 años. La máxima prevista sería de 50 años.

Pero la ley del arrepentido no se ha hecho para castigar a quien brinda la información que permite atrapar a los responsables y hacer justicia.

Por lo tanto, está claro que a Valenti no le darían 50 años. Como mucho, y especulando la peor versión, podrían condenarlo a 5 años de cárcel que resultaría ser el máximo de pena que da la tentativa en la asociación ilícita.

Ello implicaría que debería cumplir 3 años y 3 meses en prisión antes de recuperar la libertad, con salidas transitorias a los 2 años y 6 meses. Todos estos cálculos cuando aún se está lejos de un juicio no son definitivos pero sí han sido determinantes para que el fiscal Carlos Stornelli otorgara la libertad bajo fianza a Valenti, a Pescarmona y al resto de los empresarios.

La motivación de la fiscalía para liberarlos es que hay una alta probabilidad de que a la hora de la condena reciban penas en suspenso, es decir que se cumplen en libertad, como ocurrió con el arrepentido Alejandro Vanderbroele en la causa de Ciccone Calcográfica, en la que fue condenado el ex vicepresidente Boudou

Domiciliaria para los de 70

Tanto Rubén Valenti como su antiguo jefe y amigo, Enrique Pescarmona, cuentan con otra ventaja más para evitar la cárcel: tienen más de 70 años. Valenti está en la cifra redonda mientras que Pescarmona anda en los 76.

Si fueran condenados a penas que debieran cumplir en la cárcel, ambos podrían solicitar que sea en régimen de prisión domiciliaria, alegando el artículo 32 de la Ley del Régimen Progresivo de la Pena.
La norma dice que "el juez de ejecución, o juez competente, podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria –entre otros casos– al interno mayor de setenta años".

Así, a pesar de los casi U$S200 millones que según la investigación se habrían escurrido a través del "club de la obra pública", a pesar de que políticos y empresarios habrían montado una parafernalia sin igual de fondos saliendo del Estado hacia bolsillos ajenos, a pesar de los cuadernos que los incriminan y los dichos de los arrepentidos, muchos, como Rubén Valenti, recibirían penas mínimas, acordes a su condición, a lo que dispone la ley y atadas a que ningún delito económico contra el Estado se castiga con penas mayores a 6 años de cárcel.

Fuente: Diario UNo