Este comportamiento restrictivo no se limita únicamente a las clases bajas. Las clases alta y media alta también han reducido sus gastos hedónicos, con un 28% y 35% respectivamente que no realizaron este tipo de consumo en el último mes. La contracción del gasto afecta a todas las categorías y canales de consumo. Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de este año, se registraron caídas significativas en diversas áreas: 45% en electrodomésticos, 32% en insumos de la construcción, 30% en despachos de cemento, autos 0 km e indumentaria, 27% en motos, 25% en shoppings, 13% en farmacias y 12% en combustibles, entre otras.
La situación se agrava cuando se analiza la capacidad de los ingresos familiares para cubrir los gastos mensuales. El 72% de los encuestados indicó que sus ingresos están por debajo del nivel necesario para cubrir sus gastos, y el 55% declaró tener deudas, cifras que reflejan un empeoramiento respecto al año pasado. Además, el 56% de las personas tuvo que utilizar ahorros para pagar gastos corrientes, y el 39% sumó horas de trabajo para generar el mismo nivel de ingresos que el año anterior.
Este panorama refleja una realidad preocupante para una gran parte de la población, que enfrenta dificultades crecientes para mantener su nivel de vida. El informe destaca la necesidad de políticas económicas que no solo apunten a la recuperación macroeconómica, sino que también generen un impacto tangible en el bienestar de las familias.
En conclusión, aunque hay señales de una leve recuperación económica, la inflación sigue golpeando fuerte a los bolsillos de los ciudadanos, obligando a las clases baja y media a realizar ajustes severos en su consumo y a enfrentar una situación financiera cada vez más precaria.