País
Domingo 09 de Septiembre de 2018

Mateo nació prematuro con 570 gramos y sobrevivió

El pequeño estuvo 123 días internado luchando por su vida y fue dado de alta hace una semana con casi 2,3 kilos

Conversan con la mirada, como si nada en este mundo fuera más importante que esos instantes. En la cocina de su casa, en Kilómetro 8, Guaymallén, María Jesús Medida (40) alimenta al valiente Mateo, mientras su esposo, Aurelio Cabrera (38), juega con su otro hijo, Alejandro (3). La paz gobierna el hogar luego de meses de ansiedad y angustia.

Y es que solo hace una semana "el peque" como le dice su madre, convive con ellos luego de ser dado de alta. Antes atravesó infinitas batallas: 123 días internado, seis transfusiones de sangre, una infección y el riesgo continuo de morir debido a las dificultades que implica nacer con tan solo 570 gramos y 29 centímetros de largo.

"Es un regalo de Dios", dijo María con la mamadera en una mano, sin quitarle la vista a su hijo. "Por eso se llama así", explicó. Su compañero, con el que convive desde hace nueve años, expresó que desde que planificaron tenerlo pensaron en ese nombre aunque después de todo lo que les tocó vivir decidieron rebautizarlo y sumarle el de Valentín.

Según cuentan los expertos, el caso es único ya que son pocos los bebés que logran sobrevivir a un nacimiento prematuro con tantas dificultades y sin dejar secuelas de ningún tipo. Mateo es esa posibilidad mínima, "es el milagro que nos llegó del cielo porque teníamos fe", dijo Aurelio, que se animó a revelar su fuente de poder.

María contó que "el peque" nació el 3 de mayo a las 31 semanas de embarazo, "mucho antes de lo previsto". Los médicos descubrieron en una ecografía que se realizó al quinto mes un problema con la circulación de sangre en el cordón umbilical que le impedía alimentarse adecuadamente.

Luego de ese estudio, el miedo a perderlo fue una constante que no logró derrotarla. "Se podía morir en el transcurso del embarazo, en cualquier momento. Al ser tan poca la irrigación podía faltarle oxígeno al cerebro. Era un sufrimiento permanente el tener que hacerme ecografías todas las semanas y no saber si podía estar vivo o no", recordó la mujer, que antes de la noticia de ser mamá atendía un consultorio odontológico ubicado en San Martín.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y no pudo seguir hablando. Entonces, Aurelio, que es empleado en la Municipalidad de Guaymallén, continuó narrando la historia y fue como estar en presencia de un médico. Utilizó tantos tecnicismos y precisiones que costó entender de lo que hablaba.

Pero tiene un argumento para eso. Dijo que fueron tantas las horas de espera en la sala del hospital Virgen de la Misericordia, de OSEP, que no le quedó otra alternativa para calmar los nervios que ponerse a estudiar e investigar cada detalle que los médicos soltaban después de algún control. Fue así como fue acumulando términos y saberes que ahora también comparte con su esposa, que es odontóloga.

"Me pedí las vacaciones y estuve completamente sumergido en la salud de mi hijo. No podía trabajar, solo pensaba en él", contó Aurelio.

"Finalmente los médicos decidieron que se hiciera una cesárea porque le faltaba oxígeno en sangre y alimentación. Cuando nació dijeron que estaba muy bien para lo chico que era y respiraba por sus propios medios. Teníamos muy pocas posibilidades de que viviera pero vivió", resaltó.

Ahora Mateo pesa 2,230 kilogramos y crece todos los días a pasos agigantados. Recibió el alta el lunes pasado luego de pasar dos meses internado en la sala de mamás canguro. Su caso se hizo conocido a nivel nacional y llena de esperanza a padres en situaciones similares.

Al parecer le esperan muchos días de aventura y diversión. Su hermano, Alejandro, fanático del Hombre Araña, promete prestarle sus juguetes, desparramados por toda la casa.