País
Domingo 29 de Julio de 2018

Las elecciones mandan

"Está de acuerdo, será candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires". El que hablaba con dos intendentes era Eduardo Duhalde. "Me costó convencerlo ", agregó.

La reunión se realizó en la casa de Alberto Pierri. Allí había seis personas del peronismo llamado "racional" anti K. En ese lugar le hablaron durante horas a Marcelo Tinelli.


La idea de Duhalde es poner lo mejor en Buenos Aires, porque es lo más sólido del kirchnerismo en votos por la presencia de Cristina. Ella – señala – será candidata a presidente, pero no tiene una figura de peso en la provincia.


Las claves de Duhalde son:


Uno: la imagen negativa de Cristina superó el 50%.


Dos: si no actuamos, los K nos llevan puestos.


Tres: si no hay un 2001, y piensa que no habrá, no tiene posibilidades de ganar en una segunda vuelta. Pero se queda con todos los cargos en el Congreso, y con el partido. El que fue su presidente del BCRA en esa época dramática, Mario Blejer, le preguntó, "¿si la crisis de 2001 es 10, que número tiene la actual?" Blejer respondió "tres puntos".


Cuatro: sabe que La Cámpora comenzó el operativo clamor, quiere que la gente diga en la calle que tiene que volver Cristina. Duhalde dice que están en condiciones de captar a los "desencantados" con el gobierno, que sufren con los bolsillos "flacos", pero no toleran la vuelta de la ex presidenta. Si la opción es moderada – agrega - , tenemos posibilidades.


Cinco: habrá que repetir que el país no tiene oportunidades si Cristina es una opción. Dijo en la reunión lo mismo que Jorge Asis por televisión; "Si gana Cristina no queda un solo dólar en el país".


Por consejo de Duran Barba, en el gobierno actúan para contener a Tinelli. Este estuvo en la oficina de Sergio Massa, conversó sobre política con Facundo Manes y Francisco de Narvaez. ¿Le seduce la idea de incursionar en la política? Duhalde asegura que sí. En 2002, él mismo pretendió convencer a Macri, para que sea candidato del peronismo. Éste preguntó quién lo acompañaría. Le dijeron, no, el resto lo ponemos nosotros. Se sintió un mascarón de proa y no aceptó.


Hoy en la provincia, la única que mide es Maria Eugenia Vidal. El resto no existe. Por eso la jugada de Duhalde es audaz.


Tinelli frente al candidato de Cristina. Piensa que el conductor de televisión saca más votos y desplazará para siempre la sombra de la ex presidenta. La política da sorpresas.


En economía, los que durante dos años y medio eran optimistas: "El segundo semestre será mejor". "Lo peor ya pasó", ahora pasaron sin términos medios, al pesimismo más cruel. Marcos Peña por ejemplo señaló: "Lo peor de la tormenta llegará entre agosto y octubre".


¿Qué está pasando?


El gobierno en la intimidad asegura que el humor social es volátil, frágil, cambiante. Todo lo motoriza el consumo. La plata no alcanza y la sociedad está recalculando.


¿Qué hace el gobierno?


Sobreajusta el gasto. El déficit fiscal este año no sólo alcanzará el 2,7 % prometido al FMI, llegará el 2,3%. El año próximo tocará el 1,3%, y si les cierran los números que están planificando, sería 0% de déficit.


¿Cómo piensan llegar?


En primer lugar, una cosecha récord de 120.000 millones de toneladas. Un parate drástico de las Obras Públicas. Todavía no se tocó el freno a fondo y si se comparan las licitaciones del Estado Nacional, de las provincias y los municipios, entre enero y mayo de este año con el mismo periodo anterior, se nota una caída del 42%. De mayo a mayo la baja es del 5%. Un año atrás el gasto público era de 126.237 millones de pesos y ahora se redujo a 72.861 millones.


En el primer semestre las transferencias de la Nación a las provincias para Obras Públicas bajaron 38,6 %. El consumo de asfalto de crecer al 37 % de enero a abril, en mayo fue sólo de 5% de suba. Lo mismo el cemento a granel bajó 2,3 % en mayo. La construcción privada está golpeada por el financiamiento.


Lo peor, es que esto recién empieza.


Alguien preguntó: ¿Piensan perder las elecciones?


No, respondió un viejo asesor. Están guardando dinero para avanzar entre enero y marzo del año que viene.


El gobierno le muestra los números al FMI y en déficit se saca un sobresaliente .Pero Lagarde preguntó ¿Qué pasa con la inflación?


Bajar la inflación es posible, pero a costa de una caída en la actividad, en las ventas.


¿Qué pasará cuando avancen con la reactivación en 2019?


Todavía no pensaron nada. Pero lo más sencillo sería llegar a un acuerdo, por 6 u 8 meses con los formadores de precios. El problema es que esta materia no está en el ADN del gobierno.


Por ahora, la fórmula es: ajustar fuerte ahora, para soltar a principios del año que viene. Las elecciones mandan.

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